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viernes, 31 de marzo de 2017

¿Cómo olvidar?


No hay nada más difícil en el amor que olvidar a la persona que amas.
Por alguna razón tienes que —o necesitas— olvidarla, pero… no puedes por más que lo intentas.

Lo peor viene al principio, no puedes avanzar porque empiezas a imaginar que la vida sin esa persona simplemente se detiene, no puedes imaginar los despertares sin él a lado tuyo, los mensajes de buenos días o las veces en que las madrugada les cae enviando changuitos y besitos por Whatsapp.

A todos nos ha pasado, sabes que no es lo mejor para ti, que no te conviene, que te hizo algo o simplemente, no te quiere más que para un rato.
Sin embargo, el corazón no opina lo mismo y se aferra a lo mismo, sin darle oportunidad al cerebro de decidir empezar a actuar para alejarte de lo que te hace daño.

Se han inventado miles de consejos sobre el tema, libros, frases y hasta canciones.
Pero todo sigue siendo lo mismo.
Todo el mundo te va a decir las mismas palabras que no te sirven para nada… “Estás mejor sin él/ella”, “Para qué estas con alguien que no te quiere”, “Hay miles de personas que le gustaría estar con alguien como tú”, “El mundo no se acaba”, “Hay muchos hombres/mujeres" "Él/ella no es la última persona del mundo".
Discúlpame si estas pasando por una situación similar, pero es la verdad.
¿Y cómo olvidar?
Te tengo una buena y una mala noticia.
La mala es que es más difícil de lo que crees. La buena, sí se puede.
Yo creo que lo importante que hay que hacer estando en esos momentos es lo siguiente: Definir (tú solo, sin opiniones ajenas) si todavía estas dispuesto y en condiciones de luchar por recuperar su amor.
Este punto es el decisivo, si todavía quieres recuperar a esa persona o si de plano el objetivo es ya sacar a esa persona de tu vida.

Si no sabes aún cuál es tu decisión no importa, existe una solución para poder decidir y se llama “Tiempo”.
Esto me recuerda que alguna vez le dije a alguien “Ojalá fuera tiempo, para curar todas tus heridas”.
Con el tiempo tu mente se va a distraer poco a poco con otras cosas.
Te encontrarás con otra gente, te empezarán a interesar otras cosas, cambiará las lágrimas por sonrisas y empezarás a ver la luz al fondo del túnel.
Eso sí, unos tardaremos más que otros, así que no te presiones.
Deja que fluya.

Te propone volver, intentar de nuevo.
Pero no te dejes engañar, esa persona ya sabe que está perdiendo a una persona muy valiosa y por eso pone enfoque en ti otra vez, no quiere perder a alguien que ahora ve como un objeto, su juguete.
¿Cómo? dirás tú mi querido lector.
Pues sí, es que para entonces ya estás tan bien que ya no lo necesitas.
Y eso es lo peor que le puede pasar a una ex-pareja que te sentía seguro/a.


La ironía es que cuando llegas a esta etapa es cuando más posibilidades tienes de recuperar a aquella persona que ya superaste.

Cuando ya vio que puedes volar sin él o ella, cuando vio que ya eres feliz con otra persona, es cuando más le va a interesas regresar contigo.



Entonces será más fácil la decisión de regresar u olvidar.
No te quiebres la cabeza.
Quiere, ama, llora, olvida y viceversa.
Date tiempo y decide.

martes, 14 de marzo de 2017

Calladita te miras mas Bonita...



Estudios demuestran que aquellas personas que hacen públicas sus intenciones es menos probable que terminen por llevarlas a cabo. Por contra, quienes no hablan de sus planes tienen más probabilidades de llevarlos a buen término.







Tienes un proyecto entre manos que te tiene muy ilusionado. Incluso te cuesta conciliar el sueño. Tienes unas ganas locas de compartir con otra persona tu planes. Al final acabas contándoselo a tu madre y a tus amigos. De hecho, casi cada día les hablas de ello.
Mal. Sin tú saberlo cada vez que le cuentas a alguien tus planes te estás alejando de tu meta.
¿Cómo puede ser? ¿No debería ser bueno contarles a otros sobre nuestros proyectos? Así nos pueden apoyar o aconsejar, ¿no?

NO. Evita siempre que puedas contar a otros los proyectos que tienes en mente llevar a cabo o no se harán realidad.


La Explicación

Si hablas de tus proyectos o planes con otras personas creas en tu cerebro la ilusión de que ya lo has llevado a cabo. Eso te produce una satisfacción, suficiente para perder motivación en lo que planeabas hacer.

Como dijo Derek Sivers, de quien descubrí esta teoría en que se basa el artículo: “El cerebro confunde el decir con el hacer”.

¿Qué sucede cuando nos sentimos satisfechos? Que ya no queremos más. Por lo tanto, no seguimos buscando eso que se supone que nos tendría que reportar la satisfacción, es decir, la terminación del proyecto.
Tiene sentido, ¿verdad? ¿Cómo te sentiste la última vez que hablaste con alguien de un proyecto en el que estabas trabajando? Te sentiste bien estoy seguro. Una sensación de realización personal recorrió tu cuerpo.
Cuando eso ocurre mentalmente estás sustituyendo el auténtico logro (acabar tu proyecto) por una simulación del logro (“realidad social” de algo que no ha ocurrido).
La realidad social en este caso se produce cuando uno dice algo y otros lo escuchan. Ese algo es percibido como real (realidad social) sea real o no lo sea.
Por lo tanto, no es tanto el decir tus planes en voz alta sino el hecho de que sepas que otra persona conoce tus planes. Es esa realidad social lo que te hace sentir de forma prematura una sensación de satisfacción por algo que todavía no se ha llevado a cabo.
Por la misma razón, en otro estudio se ha descubierto que si tienes éxito en un objetivo (comer comida sana) al servicio del cumplimiento de una meta mayor (estar en buena forma) eres más propenso a reducir tus esfuerzos en otros objetivos (por ejemplo hacer ejercicio o dejar de fumar) conducentes a esa misma meta. ¡Interesante!
Bien veamos ahora . . .

La Solución

La solución es muy simple aunque no siempre es fácil. Como ya debes suponer se trata de no contar tus planes o proyectos hasta que estos sean una realidad.
En otras palabras: haz más, habla menos.



Yo le enseño a mi hijo las tareas del Hogar

 En la mayoría de las culturas las tareas del hogar están destinadas solo para las mujeres,  y desde niñas se nos impone como realizaras, pero es muy importante, enseñarle a nuestros hijos  varones que las tareas del hogar son para ambos sexos y que ellos también las pueden realizar

















domingo, 12 de marzo de 2017

Las mujeres fuertes, valientes y confiadas tienen estos 6 hábitos: ¿eres una de ellas?



¿Quién dijo que la valentía y la fortaleza se encuentran solo en los deportes extremos o arriesgando la vida para combatir crímenes?
Aunque puedan perderse de vista, los actos valientes también están en lo más pequeño y simple del día a día. En esos momentos en que tenemos que contener las lágrimas, respirar profundo, ignorar lo que nuestra cabeza nos dice y pretender que todo está bien para seguir adelante, una tarea en la que para bien o para mal, las mujeres somos muy buenas.
Así es como hemos logrado llegar tan lejos y aprendimos a vencer nuestros miedos.




Para ser cada vez más valientes y fuertes, necesitamos alimentarnos con todos estos hábitos...


Calmar nuestra mente

Además de ser muy buenas tranquilizando a otros, a la hora de necesitar ese “proceso tranquilizador” no hay nadie mejor que nosotras mismas para hacerlo. Muchos aspectos de la vida nos inquietan y provocan ansiedad pero una y otra vez respiramos profundo y trabajamos en nuestra paciencia.








Afrontar al miedo

No se trata de superar los temores, sino de animarse a seguir adelante en su compañía. Aunque no lo parezca, el miedo en la mayoría de los casos es una buena señal, significa que estás arriesgándote y que has logrado salir de la tan afamada “zona de confort”.
Todas las mujeres sabemos el coraje que requiere eso, pero al menos estaremos tranquilas de que lo intentamos.







Afrontar y desafiar a la realidad
En lugar de pensar que algo es imposible y no preguntarse más sobre ello, las mujeres valientes se cuestionan: ¿qué es lo peor que podría pasar? En lugar de dramatizar una situación, perciben su realidad con claridad e intentan ver cuál sería el posible peor escenario luego de hacer eso que tanto desean.


 




Ir más allá del confort

Todas trabajamos por alcanzar cierta estabilidad en nuestras vidas, pero una vez que estamos allí nos damos cuenta de que puede volverse monótono. Por eso, nos gusta aceptar nuevos retos, probar nuevas experiencias y salir de la rutina cuanto más podamos.
Ser la oveja negra

Las mujeres audaces no tienen ningún inconveniente en ser llamadas la “oveja negra”; de hecho, es algo que les gusta porque las hace sentir diferentes y poderosas.
Pues solo las “ovejas negras” se lo preguntan y se niegan a aceptar que otro decida su realidad por ellas. Van en busca de lo que saben que sí las llenará de satisfacción, sin importar lo que otros opinen al respecto.






 
Dar lo mejor de sí (siempre)

Tal vez su casa no es la pura definición de orden y limpieza y su cama no está tendida. Pero en lugar de obedecer a los estándares de perfección, aceptan que son humanas y se aseguran de esforzarse en otros aspectos más importantes de su vida.



Hay muchas otras maneras en que las mujeres más valientes y seguras trabajan todos los días para fortalecerse y lograr sus objetivos. En los días que corren todavía nos cuesta ser reconocidas por igual, es por eso que ahora más que nunca tenemos que animarnos a demostrar que somos un género fuerte, poderoso y valiente.




Mujer besa a otro hombre tras ser ignorada en un partido de la NBA




Durante los partidos de la NBA es usual que en los descansos, las cámaras se enfoquen en las parejas que asisten a las canchas de juego, lo cual es conocido como "Kiss Cam", que consiste en darse un beso mientras son transmitidos en las pantallas del lugar.
Aunque las mayoría de veces las parejas tienen sus cinco segundo de fama en los partidos, durante el encuentro entre los Atlanta Hawks y los Brooklyn Nets, pasó algo insólito. 

Cuando la pareja fue enfocada, el novio de una mujer prefirió a su cerveza antes que besarla lo cual terminó por decepcionarla. 






Para vengarse del desaire, decidió besar a un desconocido que estaba a la par suya, lo cual molestó a su pareja quien abandonó el lugar. 




Prestar dinero a una amiga: ¿sí o no?



La amistad y el dinero


Es lindo tener amistades, buenas amistades de esas que duran años, amistades en las que nunca te cansas de expresarles cuanto les quieres porque sientes amor por tus buenas amistades. Cuando sientes tener amigos verdaderos piensas que nada te podrá apartar de ellos, son algo especial para ti, puede que incluso los sientas como algo más que un familiar mientras pasas largas noches de charlas, días en las que siempre te acompañan… Los amigos de verdad están siempre ahí para cuando les necesitas, aun cuando estés en silencio, cuando pase el tiempo, y cuando quizás no coincidan en muchas situaciones… Pero siempre sabes que tienes esa amistad, y eso hace que los lazos que existen se hagan más fuertes y duraderos.

 A un amigo de verdad siempre estás dispuesta a darle todo, cualquier cosa de tu vida, por mucho sacrificio que ello suponga. Pero lo peor que le puede pasar a una amistad, es pedir o prestar dinero.   Pedir o prestar dinero a una amistad puede arruinar la buena relación. Primeramente, porque si por ejemplo, eres quien presta dinero a tu amigo o amiga, lo haces con mucho amor, y seguramente mucho sacrificio pues el dinero nunca suele sobrar.
 El caso es que cuando prestas dinero una vez, siempre parece haber una segunda vez… y tal vez la tercera vez no puedas permitírtelo. Cuando llega el momento en el que ya no puedes permitirte prestar o dar más dinero esa amistad tiende a alejarse. Esa amistad tan fuerte, resistente y duradera comienza a marcharse de tu vida.  No se entiende bien los motivos, pero esa amistad se aleja cuando ya no le puedes dar lo que una vez le diste. Tu corazón queda dolido, pues por ambos lado la entrega era completa. Las dos amigas hacían cualquier cosa la una por la otra. Mas como está tan enfadada o defraudada contigo, se aleja sin darse cuenta de que tú nunca has dejado de ser su amiga, que siempre la has querido y que te sigues preocupando por su bienestar. Pero eso parece ya no verlo, en silencio se aleja de ti y ya no sabes qué hacer para resolverlo.

Cuando eres tú la necesitada, y pides un préstamo a una amiga, o simplemente recibes un regalo económico sin compromiso, la relación de amistad puede verse igualmente debilitada. Especialmente si la amiga que da un día te lo echa en cara, o te reclama que se lo devuelvas. La relación cambia, pues de repente una de las amigas se siente con mayor derecho de reclamar sobre la otra, y derecho a juzgar sin querer escuchar ninguna palabra, promesa o problema hasta no recibir cada moneda prestada, o peor aún, hasta no recibir de vuelta cada moneda regalada.


El dinero, de algún modo, siempre acaba estropeando las buenas amistades. No hay mejor manera de perder a una amiga que prestar o cobrar dinero, muchas veces las amistades se miden de esa forma. Yo, gracias a Dios, aún creo que la amistad puede superar todos los problemas, puede continuar en lo bueno y en lo malo. Si dejara de creerlo así me dolería mucho más que si un hermano me dejase de hablar.

Hay que tener mucho amor y mucho cariño para comprender que muchas veces quieres ayudar pero no puedes, o quieres que te ayuden pero realmente no pueden. Sé que es un tema triste y delicado, pero para tener amigas hay que saber que no siempre te pueden echar una mano, y aun así siguen queriéndote como siempre porque la intención es lo que vale. No pierdas amigos por dinero, la amistad es mucho más que eso, la verdadera amistad atraviesa las tempestades más fuertes y aun así sigue siendo fuerte como un roble.



Lo mismo pasa con los amores, ¿dejas de amar porque tu amor no te puede ayudar? Claro que no, porque entonces sólo sería un amor interesado y eso sí que es muy malo. No mezclemos los sentimientos con lo material, porque uno es más fuerte que el otro, yo espero que el amor siempre sea más fuerte que el dinero. ¿Qué piensan?

miércoles, 8 de marzo de 2017