Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexion. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexion. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de febrero de 2017

Las mujeres INFELICES se definen por estos 5 hábitos




¿Será que te convertiste en una de ellas?

La vida es hermosa, pero muchas mujeres han perdido la capacidad de apreciarla y ven todo negro. Déjame hacerte una pregunta, ¿te encuentras en la misma situación?




#1 Tienes miedo al futuro

Si eres infeliz, solo verás preocupación en tu futuro. Dedicas más tiempo a reflexionar sobre lo que podría salir mal, en lugar de pensar en todo lo que puede salir bien. Es más, siempre saturas tu mente de preocupaciones constantes.
¡Ojo! Las personas felices también temen, pero ese miedo es más racional, pues saben sobrellevar lo que sea que vaya a pasar, sin buscarle "la quinta pata al gato" como quien dice.



#2 Te comparas con los demás

Las mujeres infelices creen que otra gente siempre es la responsable de sus padecimientos; en otras palabras, nunca asumen la responsabilidad de su propia vida. Se toman a modo personal todo lo que les sucede y no pueden evitar compararse. A la larga, esta actitud genera celos y resentimiento.
Las mujeres felices, en cambio, no pierde su tiempo en este tipo de pensamientos. Se enfocan a pleno en ellas mismas sin mirar al resto.

#3 No confías en las personas

Yo sé que puede parecerte raro, pero la gran mayoría de las mujeres felices conservan la cualidad de confiar. Por lo general, son amables y abiertas al resto de las personas y fomentan un sentido de unidad.
Por su parte, las mujeres infelices no confían en nadie y le cierran la puerta a cualquiera que pretenda ingresar a su vida.
#4 Te concentras más en lo malo y olvidas lo bueno

Siempre, las mujeres infelices se concentran en el lado negativo de las cosas y olvidan pensar en lo positivo. Es como ese dicho: “ven el vaso medio vacío”.
En cambio, las mujeres positivas siempre encuentran un motivo para sonreír. Han adquirido el hábito de ver más allá de la negatividad y hallar un motivo luminoso del que aferrarse para salir adelante.

#5 Crees que la vida siempre es difícil
Las mujeres felices tienen claro que la vida puede ser un tanto difícil. Sin embargo, no por eso se colocan en el rol de víctimas, sino que tratan de sortear todos los obstáculos y salir airosas.
En cambio, aquellas personas que no son felices, solo ven lo malo de cada situación y se quejan constantemente de que la vida les es muy difícil. Se ven a ellos mismos como víctimas con muchos victimarios.



¿Qué te consideras tú? ¿Feliz o infeliz? Yo creo que soy una persona feliz y que la infelicidad puede visitarme de vez en cuando, pero siempre me las arreglo para deshacerme de ella. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Ella lo amó, él no la valoró, pero ella se amó más


 
Cuando se tiene la pareja perfecta para una misma, cuando junto a él se ha formado con años de dedicación y amor una familia, cuando se tiene la seguridad de estar con la persona correcta, de tener amor, felicidad y fidelidad… una infidelidad es devastadora. Cuando llega una infidelidad que no fuiste capaz de intuir, no comprendes nada, te sientes impotente, devastada e incapaz de comprender lo




“¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuanto tiempo? ¿Cómo pudo disimularlo? ¿Cómo no me di cuenta? ¿Qué hice? ¿Qué no hice? ¿Tendré algo de culpa?” ¡Confusión, devastación! Estas son algunas de las muchas preguntas que nos hacemos en ese momento tan desagradable, ¡definitivamente NO existen palabras para describir tal sentimiento de traición y dolor agonizante!

Pero nuestra vida no acaba ahí. Por muy difícil y complicada que sea la situación, Dios está ahí contigo y te dará la fuerza, fortaleza y la paz que necesitas para sobrellevar esta prueba. Pídeselo. Porque tú no te buscaste estar en esa difícil situación. Es mi esperanza que tras leer la siguiente historia, con la cual muchas de ustedes se identificarán, puedan inspirarse y recobrar fuerzas para estos momentos tan amargos: Ella siempre decía, “Tengo lo que muchos buscan y sólo unos pocos encuentran: el amor”. ¡Era Feliz! aunque su relación fue algo apresurada y se casó joven, estaba totalmente segura de que a su lado tenía al hombre más bueno y fiel del universo. Vivía para su familia y como toda buena mujer todo lo daba por las personas que amaba.

Existe mucha debate sobre el famoso tema de las redes sociales, pero ella aunque estaba consciente, estaba tranquila porque sabía a quien tenía por esposo. No existía temor de perderle, estaba más que segura del amor de su esposo por ella como por su hija. Así pasaron los años y con ellos las situaciones comunes de un matrimonio común. Hasta que llego un domingo, como era costumbre, ella se despidió de su esposo, le dijo que lo amaba a lo cual el respondió “Yo también te amo” tras lo que fue a trabajar. Entrando en su página social por la cual se comunicaba con algunos familiares y amistades, pasó por su mente ver los mensajes privados de su esposo ya que él mismo le había dado su contraseña por motivos de confianza.

¡Que Sorpresa!
 Encontró una conversación de mensajes entre él y una de sus amigas que aunque siempre había sido bien atenta con él, jamás sintió tener motivos de sospecha pues sólo eran amigos y la chica (amante) tenía pareja. ¡Qué Dolor! Inmediatamente las lágrimas empezaron a brotar mientras su garganta hacía un nudo y su corazón latía y se rompía a la misma con la misma intensidad. Ella vio como él escribía palabras hirientes sobre ella (la mujer que tanto amaba y madre de su hija), como su amante se burlaba también de su pareja, como se confabulaban los dos para disimular una “amistad” por internet y ante sus respectivas parejas de quienes se burlaban cruelmente para que nadie sospechara. Y entonces en ese momento de desesperación comenzó a entender por qué su esposo se cuidaba tanto últimamente, se comparaba ropa nueva y salía algunas veces con sus “amigos” (sexo masculino).

Comprendió que todo era mentira, que cuando salía con sus amigos era para encontrarse con ella. En los mensajes ella vio como él le llamaba a su amante “bebé”, “mi amor” y palabras que eran sagradas pasa su esposa. Esto le traía al recuerdo todas aquellas veces que le había preguntado directamente, “¿me amas? ¿Nunca me engañarías, verdad? ¿Nunca me dejarás?”… preguntas que le hacía diariamente a su esposo y las cuales el aseguraba.

Pasaron los días y esta mujer pedía a Dios por fortaleza, paz y mucha dirección. Utilizó el sentimiento de traición como motivación para tratar de no extrañarle tanto a su esposo, pues definitivamente él no lo merecía. Así, logró tener paz durante el duro proceso, aclaró sus pensamientos y ella misma decía “por mucho que le ame, yo no merezco esto. No tiene sentido que yo y mi niña nos pongamos de nuevo en la misma situación”, pues así como había sido difícil para ella misma, también lo había sido para su hija. Las cosas estaban difíciles, pues estaba claro que a su esposo la responsabilidad no le pesaba, que había disfrutado de su infidelidad y que aunque aceptaba que su esposa era más que una buena mujer y no merecía lo que estaba sucediendo, no tubo ningún tipo de humanidad ante ella para al menos terminar las cosas de manera correcta por su hija y por agradecimiento a tanto tiempo compartido con aquella mujer.

 Esta historia continua en su vida día a día ya que diariamente se presentan nuevos retos para esta mujer que decidió seguir adelante con su hija y no permitir que este evento se quedara con lo mejor de su vida, pues ella no se arrepentía y sabía que debía esforzarse para salir adelante por si misma. Supo como convertir su situación en algo que le motivase a recobrar fuerzas como nueva persona. Se aferró a Dios por ser el único que la amó desde un principio y que jamás la abandonó. Se dedicó a ser todo para su hija y disfrutar cada momento con ella. Sus amistades estuvieron presente para ayudarla en lo que necesitara y su madre jamás la abandonó.

En todo momento fijó su mirada en el futuro, pues el pasado debía guardarlo en una parte de su corazón. No tuvo ningún deseo de hacerle daño a su rival (la amante) ni a su esposo, pues ella estaba segura de que de Dios es la venganza. Con esto les digo, que sí se puede salir adelante de cualquier situación por mala y tormentosa que sea. Quizás algunas de ustedes se encuentren en un hoyo negro y no saben qué hacer, pues la fatalidad de su situación es más grave pero aun así te digo a ti que lees esto: LEVÁNTATE, ESFUERZATE Y SE VALIENTE.

No existe impedimento en este mundo que te prohíba mirar hacia el Norte. Dios tiene propósito con todo lo que hace y lo permite por que bien dicen que cuando Dios te quita algo de tus manos, es por que las está preparando para algo mejor. No te rindas y se como esta mujer, convierte tu situación en fuente de fuerza y valor para seguir hacia adelante. No tires a perder tu juventud, belleza y amor por alguien que no supo valorar quien eres y lo que das.

Al contrario, quien perdió fue él, porque jamás encontrará a una mujer como tú y puedes estar segura que en su debido tiempo y aunque jamás te lo deje saber, él lo sufrirá. Dios no se queda con nada de nadie y ha visto cada una de tus lágrimas. Después de esto lo mejor que puedes hacer es  cuidarte, dedicar tiempo para ti y tus hijos.


Disfruta de lo que no pudiste hacer en tanto tiempo y sobre todas las cosas ámate. Porque mujer como tú no tiene réplica. 

Cuando un hombre deja de amarte




A menudo las mujeres suelen soportar toda serie de abuso o maltrato de esos seres que dicen amar porque tienen la creencia de que sin ellos no podrán seguir viviendo. Gritos, menosprecio, frialdad, traiciones, mentiras, infidelidades, indiferencia, abuso sexual, psicológico, económico, son algunos de los precios que están dispuestas a pagar para que el hombre amado siga a su lado.

 Es fácil decir que no merece la pena sufrir así por ningún hombre, ¿pero qué se puede hacer cuando nos dejan de amar? Duele el desamor Es triste y doloroso aceptar que el hombre que amamos con el corazón, haya depositado todo su amor en otra mujer; o que simplemente ya no nos quiere.

Que los días de caminar de la mano, sonreír por cualquier pequeño detalle forman parte de un álbum de recuerdos que ocupará un lugar en nuestro corazón y mente; pero que con él no volverán. Que como las golondrinas se han ido; que los besos y abrazos de veranos insolentes se mudaron al invierno de la indiferencia en donde los besos ya no nacen; y los gestos son minúsculos encuentros “cordiales”. Cuando alguien nos dice “ya no te quiero” o “ya no te amo más” la sangre se nos congela y forma escarcha, el corazón arremete enloquecido y precipitado, las lágrimas se ahogan en la garganta; y los proyectos del futuro se hacen añicos. Afrontando el desamor En ocasiones nos hacemos las indiferentes, miramos para otro lado, negamos lo que ocurre, pensamos “ya pasará”, y creamos una tela de araña de confusiones y esperanzas fantaseadas…

Nos comprometemos a ser de otra forma, pues asumimos que “por ser demasiado obsesivas en la limpieza” o “por aceptar a los amigos” o “por enojarnos cuando no nos escucha” o “por estar celosa de la compañera de trabajo que le envía mensajes de texto a cada rato”, por todo ello estamos perdiendo el amor de nuestro compañero. Prometemos no decir, hacer, o pensar tal o cual cosa que pueda molestarlo a cambio de una “reflexión”, de una posibilidad de retorno, de que se quede a nuestro lado, de que no nos abandone. A veces tenemos la suerte de nuestro lado y él dice: “bueno”, “está bien”, “me quedo”, “lo intentamos”.

Algunas veces resulta. Con esfuerzo, trabajo, y dedicación de ambas partes, el amor reflorece, y las aguas se encauzan. Pero la mayoría de las veces no es así, sólo logramos extender la agonía, estirar la sensación de abandono hasta los huesos, hasta hacernos idea de que se irá, que nada queda por hacer; y eso generalmente lleva mucho tiempo. El trasfondo: ser una buena mujer La mayoría de nosotras hemos sido educadas con una mirada hacia el exterior; es decir, crecimos con la idea de que todo lo que tenemos deberá ser puesto en función de otros, que ellos siempre serán primero; así nos convertiremos en mujeres de bien, dignas, respetadas, amadas y valoradas. Pensamos que dejando para lo último nuestros propios deseos, lograremos un deseo mayor: convertirnos en Mujeres Buenas.

Quizás hasta ahora no lo entiendes, pero mucho de lo que vienes haciendo o diciendo está en relación a eso, a lo que piensan de ti. Hacia tu reputación. No importa si quieres llorar, gritar o patalear, si sientes una inmensa cólera porque tu pareja no sabe escuchar tus necesidades sexuales, o si no coopera con la crianza de los niños o no te deja un espacio de libertad para tu hobbies; lo que verdaderamente nos importa es la reputación; que digan de ti que eres una MUJER BUENA o lo que suena mucho mejor aún, una BUENA MUJER.





Consecuencias Por buscar ser reconocida como una buena mujer, has elegido soportar humillaciones y frustración; violencia y agresión, precios emocionales demasiados altos. Pero, ¿qué importa? Un hombre va a amar siempre a una buena mujer. Un hombre sabe que una buena mujer es para siempre. Lo que sucede a menudo es que un hombre es un hombre, no es una máquina; puede amar y un día dejar de hacerlo. Puesto que puede comprometerse en una conducta de amor, pero no puede comprometerse a amar para siempre. ¿Entiendes la diferencia?, porque al comprometerme “para siempre”, su promesa no es responsable; no tiene esa capacidad de ser “eterno” pero en cambio sí puede comprometerse a “practicar una conducta de amor,” léase conducta de amor como “acto de amor,” como un proceder repleto de amor hacia ti. Pero qué sucede entonces cuando nos dejan de amar; todo se vuelve confuso y caótico; desconfiamos de nosotras mismas para mitigar la pena, y buscamos en nuestro ser razones para justificar lo que sucede.

Buscamos y buscamos. Y aun cuando las encontremos, deberás saber que tu problema no es la causa sino el resultado, y el qué vas a hacer con eso. Ya no te ama, ¿y ahora qué? Creer que puesto que ya no nos ama el mundo se termina o nadie más nos amará o no podremos vivir sin él, son engaños de tu mente. De tu educación. Claro que podrás seguir adelante, al principio tal vez cojeando pero luego caminando con normalidad. Tú eres valiosa; que alguien te ame es sólo un circunstancia, que tú te ames es una necesidad. No pretendas que tu pareja “te quiera” si tú no lo haces primero, ni pongas en sus manos tu felicidad, pues no podrá complacerte, y se le hará muy pesado. Tu felicidad pasa por ti misma. Él puede proporcionarte momentos de placer, alegría, ternura. Pero él es él, y tú eres tú. Cada quién es responsable de su vida y sus afectos. No puedes controlarnos ni manipularlos. Cuando alguien no nos ama más y no los dice; nos hace un inmenso regalo, pues valora quienes somos, y nuestro tiempo; y no nos resta la posibilidad de estar en un futuro con alguien que nos ame. Si él no te ama más, no le fuerces a quedarse a tu lado.

Sólo te lastimarás. Acepta y vuelve a la vida. Tú eres muy valiosa. No mendigues amor. El amor es para gozarse a pleno. ¡Tú lo vales!


Cosas que no debes hacer tras romper con



Has roto la relación, hay ruptura entre los dos y quieres romperle la cara, insultarle, decirle las mil cosas que hizo mal, lo mucho que te defraudó, lo malo que fue para ti…

 Sé que estás enfadada, pero escucha los consejos de cosas a evitar, el día de mañana lo agradecerás.

 1.  No seas despiadada sólo para herirle Tienes rabia, se entiende… pero no te pases: Eres una mujer de gran valor, por lo que aunque tengas ganas de vengarte a lo grande, es mejor que sigas siendo íntegra y considerada, como la bella persona que eres. No eres una bruja, ni tampoco cruel… así que si has de vengarte,  que sea con tu buen hacer, tu forma tan admirable de actuar incluso cuando estás rompiendo con él.. Que le quede claro y grabado en la memoria, que incluso en el momento de romper con él, tú has sido la mejor mujer que pudo soñar tener… y que ya nunca más podrá tener. Te perdió, a ti, a una gran mujer que hasta el último momento supo guardar la compostura y no devolver mal por mal.

2. No lo anuncies a bombo y platillo. Aunque te pudiera venir bien desahogarte contando toda tu mala relación con él, y los muchos y detallados motivos por los que has tenido que romper con él, sería conveniente que te reserves esos comentarios para tus amigas o familiares más íntimas. No le cuentes todos los detalles a todo aquel que te presta un oído, podrías acabar contando cosas que no debes y de las que más tarde te arrepientas haber dicho.

 3. No defiendas tu ruptura en facebook Aunque quieras defender tu posición, aclarar los motivos por los que sientes que no es un buen hombre para ti ni nadie, y explicarles a todos las cosas tan horribles que ha hecho tu ex…  mejor no publicarlo en Facebook. Ese tipo de comentarios suele volverse en contra. Las publicaciones se leen y releen una y otra vez, se interpretan mal, y quedan ahí como recuerdo de tu falta de contención en un momento tan importante. No, el Facebook no es el lugar para destrozarle la reputación a tu ex. No lo publiques.

4. No le sigas en facebook Es posible que no quieras “dejar de ser amigo” en Facebook, si ese es el caso, al menos puedes dejar de “seguirle”.  En la zona superior del perfil de Facebook, encontrarás la opción de “Dejar de seguir a tu ex”.  De este modo, aunque le sigas teniendo en tus contactos, ya no recibirás sus actualizaciones.

 5. No aceptes ser “sólo amigos” Valórate mujer, no dejes que te venga con esa porquería de “pero podemos seguir siendo amigos”. Ahora no, imposible, no lo permitas. Si has roto con él es para estar lejos de él, para no tenerle más en tu vida, para pensar en ti misma y no tenerle encima recordando el pasado y jugando al qué se yo. Es hora de decirle adiós, de no verle más, de no permitirle acercarse a ti como un amigo. El futuro dirá qué deparará, pero ahora, en el presente, no hay lugar a sólo una amistad.

 6.  No sigas con las mismas rutinas Si sigues yendo al mismo sitio que ibas con él todos los fines de semana, no dejarás de recordarle y pensar en él.  Mejor cambia tus rutinas, encuentra nuevas cosas que hacer y nuevos sitios a donde ir… En lugar de recordar el pasado, crea nuevos recuerdos.


7. No te des prisa por volver a salir con alguien Si acabas de romper con él, no es momento de salir con alguien nuevo, porque aunque tengas sentimientos de rechazo por él, aún está ocupando tus pensamientos y corazón. No sería justo para tu nuevo novio de rebote, ni para ti misma. Debes olvidarle antes de volver a comenzar una nueva relación. 


Si él no hace nada por ti, ¿por qué seguir con él?


Cuando dejas todo por seguir ese maravilloso amor, todo es perfecto, hasta que te das cuenta que algo no está funcionando: te sientes morir, que lo has perdido todo, hasta tus años de juventud… Pero es mejor empezar de nuevo que seguir con alguien que no mueve un dedo para hacer que tu vida sea mejor, es mejor romper con él que seguir sintiéndote totalmente anulada por él.

Si esta es tu situación, puede que ya sea hora de que comiences a tomar las riendas de tu propia vida. – “Lo hago todo por él” – Y pensar que al conocerlo sentiste que era el amor de tu vida, que la soledad se había alejado y te entregaste por entero a esa relación…  a ese amor que hizo sacar de dentro de ti los más dulces sentimientos, te llevó a esmerarte día a día por darle esa calidad de amor que debe existir en cada relación, en cada pareja que se ama y se respeta… le complaciste los más grandes y pequeños detalles que le hicieron sentir que tenía a la mujer perfecta, la mujer que dejó a un lado sus metas personales, sus propios sueños e ilusiones por entregarse enteramente a él, a ese amor que ella pensó valía la pena y le daría felicidad.

 Y conforme el tiempo va pasando y vas entregando por entero lo mejor de ti, vas sintiendo ese vacío: esa necesidad de sentir en tu vida un poco de afecto, un poco de detalles, ese “te quiero” que te de fuerza para continuar para seguir entregando todo ese caudal de emociones que llevas dentro de ti, pero… finalmente aceptas con tristeza que no todo es felicidad, porque finamente te das cuenta que no se trata de una relación de dos, pues que solo tú te entregas y alimentas ese sentir. Sólo tú has estado dándote por completo, pero sin recibir nada a cambio.

 ¡Te cansas de dar y no recibir nada!

Y la monotonía del amar se vuelve una rutina, y se te va apagando poco a poco ese deseo de dar y amar…  y es cuando llegas a ese punto en el que finalmente te das cuenta que no puedes seguir así, siendo sólo tú quien da todo por la relación. Las relaciones llevan trabajo, día a día hay que alimentar ese sentimiento de amor que al principio los unió. Hay que seguir teniendo esos pequeños detalles que hacen que el amor florezca día a día, y todo ha de ser recíproco: dar, amar y sentir.

 “Si él no hace ningún esfuerzo por mí, ¿por qué seguir con él?”

 Si esa es la situación, si por mucho que se intente nada mejora y no hay reciprocidad… puede que ya lo veas, es hora de abandonar y empezar de cero. No es fácil, porque es esa persona de la que te enamoraste; pero al final el cansancio que provoca que todo lo tengas que colisionar tú termina por destruirte. Y la bonita historia de amor que una vez viviste junto a él, también se destruye día a día… y no, es mejor no seguir destruyendo lo que ya no tiene solución.




 Mejor quédate con todo lo bueno, pero hazte la idea de que es hora de hacer la maleta y alejarse. La cuestión es: o se hunden los dos en ese sueño imposible, o lo dejas y vuelves a tejer nuevos sueños que por lo menos traigan algo de paz a tu vida. Empezar de nuevo siempre será difícil, pero te diré algo: el tiempo todo se lo lleva, inclusive aquel amor cansino que estás viviendo. 

La infidelidad emocional



¿Qué es la infidelidad emocional? No toda infidelidad es sexual, corpórea o física. Hay otra, que para muchas mujeres es tremenda e inolvidable, y en ocasiones incluso duelen incluso más: las infidelidad emocional.

El hombre es más propenso a ser infiel en lo emocional que en lo físico, ¿cómo? Que muchas veces lo sexual llega porque primero se comprometió emocionalmente, algo que parece ser improbable, pero en relaciones de matrimonio con muchos años, el desgaste que supone la familia en relación a la pareja, lleva a que las mujeres en ocasiones se desprendan del hombre, y lo vean como padre, y por tanto no le procuren el tiempo, halagos o cortejos que solían obsequiarles en momentos del noviazgo.


Duele más porque se sabe menos, se presiente, pero no dejan huella –al menos no tan estridente, evidente e indecorosa. A veces la infidelidad es sólo un acto biológico, una necesidad de comprobar si somos deseados y atractivos, si aún podríamos lograr algo. Tras la infidelidad sexual, muchas veces no hay cambios, es decir, el hecho se consuma y muere, nada modificó el ser de las cosas para la aventura en sí. Pero cuando entran en juego las emociones, todo cambia. Porque cuando se sienten emociones por otra persona, cuando ya no es simplemente una aventura sino que hay constantes pensamientos emocionales hacia esa otra persona, nuestro modo de actuar con nuestra pareja cambia, y mucho.

 Hay veces que puede parecer algo sencillo e inocente, como en el caso de que el enamoramiento e infidelidad emocional fuese por alguien que está lejos, en otro país, en Internet, y es algo irrealizable por un sinfín de razones… No lo vemos como una infidelidad emocional real, sino simplemente como algo ficticio pero puede crear lazos muy fuertes, por que el puede encontrar su estabilidad emocional al lado de esa persona a la distancia que lo entiende y no lo juzga

SEÑALES DE INFIDELIDAD EMOCIONAL:
Falta de interés en la pareja Repentinos cambios de conducta, que exponen un carácter alegre y relajado haciendo exactamente las mismas cosas.


 Cuando habla cotidianamente sobre las cualidades y virtudes de una amiga, o compañera de trabajo
Cuando anda con la sonrisa a flor de piel sin una situación que inspire a tal conducta Cuando deja de tener en cuenta la voz de la madre y los amigos, y ahora escucha la voz de esta persona que se instala en todas las esferas de lo cotidiano
 Cuando pronuncia su nombre en el lecho
 Cuando a pesar de vivir situaciones complicadas le resta importancia
Cuando no te presta atención
 Cuando no te mira, e ignora
Cuando te compara con ella

Todas estas señales  se vuelve un problema mucho mayor cuando esas emociones son por alguien a quien tenemos cerca. Nadie puede controlar las emociones, porque eso sería reprimirlas, pero si podemos regularlas, amar a alguien y quedarnos ahí con esa emoción a destiempo, Si esa es la situación, si por mucho que se intente nada mejora y no hay reciprocidad… puede que ya lo veas, es hora de abandonar y empezar de cero.


La infidelidad emocional es la última que entra en la lista de problemas de pareja y va aumentando rápidamente. La infidelidad emocional aumenta con la gente que considera al otro su “mejor amigo”




No es fácil, porque es esa persona de la que te enamoraste; pero al final el cansancio que provoca que todo lo tengas que colisionar tú termina por destruirte. Y la bonita historia de amor que una vez viviste junto a él, también se destruye día a día… y no, es mejor no seguir destruyendo lo que ya no tiene solución. Mejor quédate con todo lo bueno, pero hazte la idea de que es hora de hacer la maleta y alejarse.