Cuando se tiene la pareja perfecta para una misma, cuando junto a él se
ha formado con años de dedicación y amor una familia, cuando se tiene la
seguridad de estar con la persona correcta, de tener amor, felicidad y
fidelidad… una infidelidad es devastadora. Cuando llega una infidelidad que no
fuiste capaz de intuir, no comprendes nada, te sientes impotente, devastada e
incapaz de comprender lo
“¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuanto tiempo? ¿Cómo pudo disimularlo? ¿Cómo no me di
cuenta? ¿Qué hice? ¿Qué no hice? ¿Tendré algo de culpa?” ¡Confusión,
devastación! Estas son algunas de las muchas preguntas que nos hacemos en ese
momento tan desagradable, ¡definitivamente NO existen palabras para describir
tal sentimiento de traición y dolor agonizante!
Pero nuestra vida no acaba ahí. Por muy difícil y complicada que sea la
situación, Dios está ahí contigo y te dará la fuerza, fortaleza y la paz que
necesitas para sobrellevar esta prueba. Pídeselo. Porque tú no te buscaste
estar en esa difícil situación. Es mi esperanza que tras leer la siguiente
historia, con la cual muchas de ustedes se identificarán, puedan inspirarse y
recobrar fuerzas para estos momentos tan amargos: Ella siempre decía, “Tengo lo
que muchos buscan y sólo unos pocos encuentran: el amor”. ¡Era Feliz! aunque su
relación fue algo apresurada y se casó joven, estaba totalmente segura de que a
su lado tenía al hombre más bueno y fiel del universo. Vivía para su familia y
como toda buena mujer todo lo daba por las personas que amaba.
Existe mucha debate sobre el famoso tema de las redes sociales, pero
ella aunque estaba consciente, estaba tranquila porque sabía a quien tenía por
esposo. No existía temor de perderle, estaba más que segura del amor de su
esposo por ella como por su hija. Así pasaron los años y con ellos las
situaciones comunes de un matrimonio común. Hasta que llego un domingo, como
era costumbre, ella se despidió de su esposo, le dijo que lo amaba a lo cual el
respondió “Yo también te amo” tras lo que fue a trabajar. Entrando en su página
social por la cual se comunicaba con algunos familiares y amistades, pasó por
su mente ver los mensajes privados de su esposo ya que él mismo le había dado
su contraseña por motivos de confianza.
¡Que Sorpresa!
Encontró una conversación de mensajes
entre él y una de sus amigas que aunque siempre había sido bien atenta con él,
jamás sintió tener motivos de sospecha pues sólo eran amigos y la chica
(amante) tenía pareja. ¡Qué Dolor! Inmediatamente las lágrimas empezaron a
brotar mientras su garganta hacía un nudo y su corazón latía y se rompía a la
misma con la misma intensidad. Ella vio como él escribía palabras hirientes
sobre ella (la mujer que tanto amaba y madre de su hija), como su amante se
burlaba también de su pareja, como se confabulaban los dos para disimular una
“amistad” por internet y ante sus respectivas parejas de quienes se burlaban
cruelmente para que nadie sospechara. Y entonces en ese momento de
desesperación comenzó a entender por qué su esposo se cuidaba tanto
últimamente, se comparaba ropa nueva y salía algunas veces con sus “amigos”
(sexo masculino).
Comprendió que todo era mentira, que cuando salía con sus amigos era
para encontrarse con ella. En los mensajes ella vio como él le llamaba a su
amante “bebé”, “mi amor” y palabras que eran sagradas pasa su esposa. Esto le
traía al recuerdo todas aquellas veces que le había preguntado directamente,
“¿me amas? ¿Nunca me engañarías, verdad? ¿Nunca me dejarás?”… preguntas que le
hacía diariamente a su esposo y las cuales el aseguraba.
Pasaron
los días y esta mujer pedía a Dios por fortaleza, paz y mucha dirección.
Utilizó el sentimiento de traición como motivación para tratar de no extrañarle
tanto a su esposo, pues definitivamente él no lo merecía. Así, logró tener paz
durante el duro proceso, aclaró sus pensamientos y ella misma decía “por mucho
que le ame, yo no merezco esto. No tiene sentido que yo y mi niña nos pongamos
de nuevo en la misma situación”, pues así como había sido difícil para ella
misma, también lo había sido para su hija. Las cosas estaban difíciles, pues
estaba claro que a su esposo la responsabilidad no le pesaba, que había
disfrutado de su infidelidad y que aunque aceptaba que su esposa era más que
una buena mujer y no merecía lo que estaba sucediendo, no tubo ningún tipo de
humanidad ante ella para al menos terminar las cosas de manera correcta por su
hija y por agradecimiento a tanto tiempo compartido con aquella mujer.
Esta historia continua en su vida día a día ya
que diariamente se presentan nuevos retos para esta mujer que decidió seguir
adelante con su hija y no permitir que este evento se quedara con lo mejor de
su vida, pues ella no se arrepentía y sabía que debía esforzarse para salir
adelante por si misma. Supo como convertir su situación en algo que le motivase
a recobrar fuerzas como nueva persona. Se aferró a Dios por ser el único que la
amó desde un principio y que jamás la abandonó. Se dedicó a ser todo para su
hija y disfrutar cada momento con ella. Sus amistades estuvieron presente para
ayudarla en lo que necesitara y su madre jamás la abandonó.
En
todo momento fijó su mirada en el futuro, pues el pasado debía guardarlo en una
parte de su corazón. No tuvo ningún deseo de hacerle daño a su rival (la
amante) ni a su esposo, pues ella estaba segura de que de Dios es la venganza.
Con esto les digo, que sí se puede salir adelante de cualquier situación por
mala y tormentosa que sea. Quizás algunas de ustedes se encuentren en un hoyo
negro y no saben qué hacer, pues la fatalidad de su situación es más grave pero
aun así te digo a ti que lees esto: LEVÁNTATE, ESFUERZATE Y SE VALIENTE.
No
existe impedimento en este mundo que te prohíba mirar hacia el Norte. Dios
tiene propósito con todo lo que hace y lo permite por que bien dicen que cuando
Dios te quita algo de tus manos, es por que las está preparando para algo
mejor. No te rindas y se como esta mujer, convierte tu situación en fuente de
fuerza y valor para seguir hacia adelante. No tires a perder tu juventud,
belleza y amor por alguien que no supo valorar quien eres y lo que das.
Al
contrario, quien perdió fue él, porque jamás encontrará a una mujer como tú y
puedes estar segura que en su debido tiempo y aunque jamás te lo deje saber, él
lo sufrirá. Dios no se queda con nada de nadie y ha visto cada una de tus
lágrimas. Después de esto lo mejor que puedes hacer es cuidarte, dedicar tiempo para ti y tus hijos.
Disfruta de lo que no pudiste hacer en
tanto tiempo y sobre todas las cosas ámate. Porque mujer como tú no tiene
réplica.

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