domingo, 27 de julio de 2014
Cómo peinarse según el escote
jueves, 24 de julio de 2014
Cómo mantener el maquillaje en su lugar
Mantener el maquillaje en su lugar no siempre es fácil, por eso hoy te enseñamos algunas técnicas para hacerlo de forma rápida y sencilla, para que no sea necesario aplicar capas de maquillaje de más ni lucir todo el día como una muñeca de porcelana. ¡Prepárate para estar bella!
#1. Exfóliate
Si deseas que tu maquillaje dure más tiempo prueba con la exfoliación. Además de eliminar las toxinas y mejorar la apariencia de nuestra piel, la exfoliación hace que el maquillaje posteriormente se adhiera mejor a nuestra piel. Al elegir un exfoliante, recurre a uno que no sea tan agresivo con la piel de tu rostro y asegúrate de utilizarlo según las instrucciones.
Siempre nos encontramos con el problema de aplicar muchas capas de maquillaje en nuestro rostro para dar la apariencia de piel de porcelana. Pero realmente no le estás haciendo ningún favor a tu piel.Cualquier producto que no sea absorbido, solo será una capa que se resbale por tu piel. Eso incluye el rubor, bronceador o algún otro polvo de maquillaje.
Si aún no te convence ningún tip anterior o buscas algo que se adhiera sin arriesgarte a perder tu dinero, puedes probar con el maquillaje en barra. Puede ser más difícil de difuminar, ya que tendrás que aplicar pequeñas manchas por todo el rostro como si fuera un lápiz labial. Pero te aseguramos que es una máxima duración, ya que la base cremosa podrá resistir pequeños tallones que nos damos en el transcurso de día.
#1. Exfóliate
Exfolia tu rostro por lo menos dos veces por semana y notarás cómo tu maquillaje se difumina mejor.
#2. Ten una sana rutina de maquillaje
Cada persona tiene su rutina de maquillaje diferente a las demás. Lo ideal es aplicar una base y después seguir con el corrector, que ayuda a esconder aquellas pequeñas imperfecciones que podemos encontrar en nuestro rostro.
Ayuda a suavizar la piel de la cara y rellena las patas de gallo o las temidas arrugas para que tu maquillaje se acople suavemente y no marque las líneas de expresión durante el día.
#3. Usa una mascarilla semanal
El maquillaje no se adhiere bien a la piel grasa, por lo que si entras en esta categoría tu aliado puede ser una mascarilla semanal, preferentemente de arcilla. La arcilla ayuda a controlar la producción de oleosidad, dejando una piel limpia y lista para el maquillaje.
Puedes encontrar las máscaras de arcilla a precios accesibles y en casi cualquier farmacia.
#4. Menos es más
#5. Compra productos de larga duración
¿Te preocupa que tu maquillaje no resista todo el día? Cuando compras maquillaje, buscas los productos diseñados para una larga duración.Muchos tienen impresa esa información en la parte superior, y aunque te aseguro que no durarán 24 horas, podrás resistir al menos tu jornada laboral sin tener que volver a aplicarlo. Además, si eres muy ansiosa y todo el día tienes las manos en tu rostro, puedes encontrar en estos productos un aliado contra ese nerviosismo.
#6. Prueba el humectante con color
En lugar de luchar con tu maquillaje para mantenerlo donde pertenece, prueba con un humectante con color. Te dará ese golpe del color que necesitas y te dejará cara fresca, porque tu piel lo va a absorber y se añadirá por más tiempo dando ese efecto mate que a muchas nos encanta, sin asentarse en las líneas de expresión y arrugas.
Busca uno con un SPF para darle un poco de protección solar al mismo tiempo.
#7. Maquillaje en barra
Como puedes notar, todo empieza desde una limpieza profunda, y el otro paso importante es la aplicación de tu maquillaje.
sábado, 19 de julio de 2014
Consecuencias
Una típica familia de clase media formada por el padre, la madre y un hijo de cinco años, hicieron un gran esfuerzo económico y por fin pudieron comprar la casa de sus sueños. Ahora solo les faltaba tener el auto que necesitaban y para ello empezaron a ahorrar.
El niño tenía una pasión, pintar. Constantemente se le veía con sus lápices de colores pintando cualquier cosa que le llamaba la atención; precisamente estaba pintando cuando llegó el día tan esperado por toda la familia; el sueño se había cumplido y papá apareció con un precioso auto nuevo. Para celebrar el acontecimiento, decidieron ir a pasar un fin de semana a las montañas y naturalmente el niño preparó su arsenal de pinturas, quizás con la idea de pintar un lindo paisaje.
En el camino pararon un momento y mientras el padre se encargaba de llenar el tanque de combustible, la mamá fue a comprar algunas provisiones. Como hacía bastante frío, el niño se quedó en el auto esperando a sus padres.
Como pasaba el tiempo y el niño se aburría empezó a sacar sus lápices, pero había un pequeño problema, no tenía ni una hoja de papel, así que empezó a dibujar y pintar con gran entusiasmo sobre el tapizado de los asientos.
Cuando sus padres regresaron y vieron lo que había sucedido, se enfadaron muchísimo. El padre se enfureció de tal manera, que cegado por la situación golpeó con fuerza las manos del pequeño con el llavero del auto. No era lo que pretendía, pero le causó tanto daño que tuvieron que llevarlo de urgencias al hospital más cercano.
Las lesiones eran muy graves y tuvieron que operarlo de urgencia. Aunque los doctores actuaron correctamente y la operación fue bien, no pudieron evitar que parte de los dedos del niño fueran amputados.
Cuando el niño despertó de la anestesia el padre entró en la habitación. Pensaba encontrarlo triste, asustado, pero el niño estaba sentado y tenía una sonrisa llena de dulzura y amor. De pronto el niño se puso serio y dijo: ¡¡Hola papi… creo que ya aprendí la lección, te prometo que no lo voy hacer mas¡¡ Pero por favor dile a los médicos que me devuelvan mis deditos.
Ya era tarde para cambiar las cosas, pero el hombre se dio cuenta de que había cometido la estupidez más grande de toda su vida. Las palabras de su hijo le dejaron tanto dolor y culpabilidad en su corazón, que salió de aquel lugar con deseos de quitarse la vida.
Muchas veces la insensatez, imprudencia, intolerancia e irracionalidad, nos pueden llevar a cometer errores que luego estaremos pagando durante toda la vida. Errores que ni el arrepentimiento más profundo puede cambiar.
«La felicidad de esta familia duró unos meses, unas semanas, unos días unas horas… pero el dolor y el sufrimiento duró para siempre. Antes de actuar, piensa en las consecuencias»
El niño tenía una pasión, pintar. Constantemente se le veía con sus lápices de colores pintando cualquier cosa que le llamaba la atención; precisamente estaba pintando cuando llegó el día tan esperado por toda la familia; el sueño se había cumplido y papá apareció con un precioso auto nuevo. Para celebrar el acontecimiento, decidieron ir a pasar un fin de semana a las montañas y naturalmente el niño preparó su arsenal de pinturas, quizás con la idea de pintar un lindo paisaje.
En el camino pararon un momento y mientras el padre se encargaba de llenar el tanque de combustible, la mamá fue a comprar algunas provisiones. Como hacía bastante frío, el niño se quedó en el auto esperando a sus padres.
Como pasaba el tiempo y el niño se aburría empezó a sacar sus lápices, pero había un pequeño problema, no tenía ni una hoja de papel, así que empezó a dibujar y pintar con gran entusiasmo sobre el tapizado de los asientos.
Cuando sus padres regresaron y vieron lo que había sucedido, se enfadaron muchísimo. El padre se enfureció de tal manera, que cegado por la situación golpeó con fuerza las manos del pequeño con el llavero del auto. No era lo que pretendía, pero le causó tanto daño que tuvieron que llevarlo de urgencias al hospital más cercano.
Las lesiones eran muy graves y tuvieron que operarlo de urgencia. Aunque los doctores actuaron correctamente y la operación fue bien, no pudieron evitar que parte de los dedos del niño fueran amputados.
Cuando el niño despertó de la anestesia el padre entró en la habitación. Pensaba encontrarlo triste, asustado, pero el niño estaba sentado y tenía una sonrisa llena de dulzura y amor. De pronto el niño se puso serio y dijo: ¡¡Hola papi… creo que ya aprendí la lección, te prometo que no lo voy hacer mas¡¡ Pero por favor dile a los médicos que me devuelvan mis deditos.
Ya era tarde para cambiar las cosas, pero el hombre se dio cuenta de que había cometido la estupidez más grande de toda su vida. Las palabras de su hijo le dejaron tanto dolor y culpabilidad en su corazón, que salió de aquel lugar con deseos de quitarse la vida.
Muchas veces la insensatez, imprudencia, intolerancia e irracionalidad, nos pueden llevar a cometer errores que luego estaremos pagando durante toda la vida. Errores que ni el arrepentimiento más profundo puede cambiar.
«La felicidad de esta familia duró unos meses, unas semanas, unos días unas horas… pero el dolor y el sufrimiento duró para siempre. Antes de actuar, piensa en las consecuencias»
domingo, 13 de julio de 2014
Clavos y heridas
Clavos y heridas
Cuenta la historia que había un niño con muy mal carácter. Su padre le dio un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien.El primer día clavó 37 clavos, pero durante las siguientes semanas, se esforzó en controlarse y día a día la cantidad de clavos que debía clavar, disminuyó. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos.
Finalmente, llegó un día en el que ya no necesitó clavar más clavos y satisfecho fue a ver a su padre para decírselo.
Su padre lo felicitó pero le pidió que, a partir de ese momento, quitara un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron y finalmente el niño pudo decir a su padre que los había quitado a todos.
El padre, llevó al niño hasta la cerca y le dijo: Hijo mío, te has comportado muy bien, pero mira todos los agujeros que han quedado… Esta cerca ya nunca será como antes. Lo mismo ocurre con las personas. Cuando discutes con alguien y le dices palabras ofensivas, le dejas una herida como esta… Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida. No importa las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá.
Una herida provocada con la palabra, hace tanto daño como una herida física.
No somos conscientes del poder de nuestras palabras y actitudes. Imagínate lo que pasaría si usaras este poder que tienes, para animar, valorar y reconocer las virtudes de quienes te rodean.
No se trata de reprimir ese «poder», sino de usarlo de una manera que en lugar de destruir, edifique; en lugar de condenar, consuele y en lugar de humillar, dignifique.
La cámara de Dios
La cámara de Dios
Los adelantos tecnológicos en materia de comunicación, nos han permitido que con una pequeña cámara de video colocada de manera estratégica debajo de nuestra ropa, podamos filmar y grabar todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Es así que en muchas oportunidades vemos como salen a la luz pública escandalosos hechos de todo tipo: estafas particulares, casos de corrupción política, situaciones inmorales, viciosas. En fin, un abanico de envilecimiento.
Es muy simple, solo hace falta instalarse una minúscula cámara, grabar un hecho totalmente fuera de la ley y esa misma cinta, además de proporcionarte una buena cantidad de dinero, no solo te servirá como testigo en un posible juicio, sino que también te servirá para dejar en ridículo ante millones de televidentes, a las personas involucradas.
Quizás todos te ven como una persona ética, responsable, legal. Y tu mismo piensas que eso a ti no te podría ocurrir nunca. Pero seamos sinceros, cuando creemos que nadie nos ve, ni nos escucha, todos somos tentados a realizar actos ilícitos.
Imagínate si tuvieras que pasar por la vergüenza de una cámara oculta. ¿Qué sentirías? Déjame decirte que si a mí me sucediera, sentiría una vergüenza como jamás la he sentido en toda mi vida, desearía meterme en un pozo muy profundo y no volver a salir jamás. El remordimiento me acompañaría por el resto de mi vida.
Pero, me gustaría hablarte de otra cámara. Es la «Cámara oculta de Dios» esa cámara está grabando nuestra vida constantemente, desde el preciso instante cuando comenzamos a entender la diferencia entre el bien y el mal.
El malo nos lleva a cometer todo tipo de actos incorrectos y nos hace creer que nadie lo nota. Mentiras… total nadie lo notó. Inmoralidad sexual… total nadie me ve. Robos… total quien se va a enterar. Deshonestidad y falta de ética… nadie lo descubrirá. Y así podríamos completar este libro, con todas las faltas que cometemos en nuestra vida.
Cada acto de nuestra vida, ha sido grabado por la cámara de Dios y se guarda en el archivo celestial. Cuando partas de este mundo y te encuentres ante la presencia de Dios, Él llamará a un ángel y le pedirá que traiga la película de tu vida. Entonces en una pantalla gigante se verán reflejados todos tus actos, lo bueno y lo miserable de tu vida. Te advierto, allí no habrá pozos donde esconderse.
Tranquilo que tengo una gran noticia para ti. Sé cómo puedes deshacerte de esas grabaciones tan desagradables e incómodas. Lo único que tienes que hacer es reconocer todas aquellas cosas que has hecho y que no son agradables a Dios y pedirle perdón.
Pídele a Jesús que entre en tu corazón y transforme tu vida. Cuando esto suceda comenzará su proceso de limpieza y transformación, las cintas grabadas de tu desordenada vida, serán arrojadas al fondo del mar del olvido y destruidas para siempre.
Jesús te dice: «Porque todo lo que esté escondido se descubrirá, y todo lo que se mantenga en secreto llegará a conocerse. Lo que ustedes digan en la oscuridad, se sabrá a plena luz del día; lo que digan en secreto, lo llegará a saber el mundo» Lucas 12:2-3
Dar siempre lo mejor
Dar siempre lo mejor
Da siempre lo mejor y recibirás lo mejor. A veces las personas son egoístas, ilógicas e insensatas y si tú eres amable, las personas pueden mirarte como extraño o interesado; aún así sé amable.
Si eres un vencedor tendrás amigos, algunos falsos, así como algunos enemigos verdaderos; aún así, vive como un vencedor.
Si eres honesto y sincero, las personas pueden engañarte; aún así, sé honesto y veraz. Lo que tardaste años en construir, alguien puede destruirlo en minutos; aún así edifica.
Si tienes paz y eres feliz, las personas pueden sentir envidia; aún así sé feliz. El bien que hagas hoy, puede ser olvidado mañana: aún así no dejes de hacer el bien.
Dale al mundo lo mejor de ti y aunque eso nunca sea suficiente; sigue dando lo mejor de ti mismo.
Y recuerda que, al fin de cuenta estas cosas son entre tú y Dios. Nunca fue algo entre tú y ellos.
El leñador
El leñador
Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en un aserradero. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; por lo tanto, el leñador decidió demostrar toda su experiencia.
El primer día al presentarse al capataz, éste le dio un hacha y le designó una zona de trabajo.
El hombre entusiasmado salió al bosque y en un solo día cortó dieciocho árboles.
–Te felicito, le dijo el capataz; sigue así.
Animado por las palabras del capataz, decidió mejorar su propia marca, de tal modo que esa noche se fue a descansar bien temprano.
Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.
Triste por el poco rendimiento, pensó que tal vez debería descansar más tiempo así que esa noche decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a superar su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día sólo corto diez.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco, hasta que al fin de esa primera semana de trabajo sólo cortó dos. No podía entender que le sucedía ya que físicamente se encontraba perfectamente, como el primer día.
Cansado y por respeto a quienes le habían ofrecido el trabajo, decidió presentar su renuncia, por lo que se dirigió al capataz y le dijo: –Señor, no sé que me pasa, ni tampoco entiendo por qué he dejado de rendir en mi trabajo. El capataz, un hombre muy sabio, le preguntó: –¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez? –¿Afilar? Jamás lo he hecho, no tenía tiempo de afilar mi hacha, no podía perder tiempo en eso, estaba muy ocupado cortando árboles.
Siguiendo los consejos del capataz, el leñador, entre árbol y árbol, empezó a tomarse su tiempo para afilar el hacha; de esa manera pudo duplicar la tala de árboles.
No hace falta que seamos leñadores para darnos cuenta de la buena enseñanza que nos deja esta historia. A nosotros nos ocurre lo mismo, estamos tan ocupados, corriendo de un lado para otro, que no tenemos tiempo para las cosas verdaderamente importantes de la vida. Y lo peor es que si nos preguntaran a dónde vamos, no sabríamos que responder; aunque de todas formas seguiríamos estando apurados.
Llegamos a fin del día muy cansados y si hiciéramos un balance de nuestras actividades nos daríamos cuenta de que apenas hicimos nada de lo que teníamos que hacer.
Vivimos por impulsos, sin parar, sin pensar, sin programar. Nuestra mente se bloquea, comenzamos a padecer estrés, fatiga crónica, enfermedades de todo tipo, pero seguimos adelante sin pensar que quizás deberíamos hacer un alto en el camino para reconsiderar por qué hacemos lo que hacemos.
Cuando reconozcas que no puedes más, piensa en parar unos minutos y pedirle a Dios que maneje tu vida, que te ayude a programar tus tiempos y tu agenda diaria. Te puedo asegurar que si en verdad esperas en Él, podrás hacer mucho más de lo que haces y con mayores y mejores resultados.
«Estamos tan preocupados por llegar pronto a nuestro destino, que nos olvidamos de mirar y disfrutar del paisaje» Eclesiastés Capítulo 3
LA AGENDA DE DIOS
La agenda de Dios
No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por los problemas, por el futuro…
¡Acepta lo que Dios tiene planeado para ti! Ofrécele en medio de las dificultades y las angustias, una sonrisa, porque de esta manera estarás, aceptando Su voluntad.
Recuerda que Dios tiene una agenda para cada uno de nosotros y esta agenda es imposible alterarla.
Eso que te tiene preocupado y hace tiempo que no se soluciona, estas pidiendo en oración y Dios no te contesta… clamas y el problema se agudiza… tu estado de ánimo esta por el piso, te sientes frustrado… En este punto consideras que Dios no escucho nada y que no le importas.
Te equivocas, quiero decirte que la solución, la respuesta esta anotada en la agenda de Dios, ¡no! en la fecha que tú deseas, sino en Su tiempo. El día de la bendición esta agendado, solo tienes que esperar con paciencia. Recuerda que Sus caminos y Sus pensamientos son totalmente diferentes a los nuestros… Isaías 55:8.
Él tiene un plan para tu vida, despreocúpate y confía ciegamente, porque cuando estés preparado, cuando hayas pasado por las pruebas que nos plantea la vida, vendrá el día que te hará sonreír y ver lo grande que es el Amor de Dios.
Las pruebas tienen un solo objetivo, hacer de ti una persona con valentía, fortalecerte en la fe y llenarte de confianza. Quizás Dios te esté preparando para realizar algo muy importante.
Recuerda que:
«El Señor no elige a los capacitados, por el contrario capacita a Sus elegidos»
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