jueves, 20 de abril de 2017
La libertad es saber elegir
Cuando alguien nos toma como una opción secundaria, como el plan B que a nadie le gusta ser, lo que está haciendo es elegir libremente qué compartir de sí mismo y con quién hacerlo y resulta que esa elección nos ha colocado en un segundo plano.
Aunque te duela, no se puede obligar a los demás a que te respondan como te gustaría, al igual que tampoco puedes sacrificar tu dignidad y tu amor propio a costa del egoísmo de esa persona. El afecto desigual solo te conducirá a una realidad falsa llena de esperanza por un futuro que es improbable que alguna vez llegue a ser presente.
Esa libertad de elección tú también la tienes. Elige bien a quién quieres en tu vida y, cuando lo hagas, es probable que sea el momento de pensar quién te ha elegido en la suya: valora a quien te demuestre que quiere estar a tu lado.
Se trata de cultivar relaciones honestas que permitan mantener una autoestima equilibrada y nos dejen retroalimentarnos de las pequeñas cosas de los dos. No es algo fácil, pero los retos con las mejores recompensas nunca lo fueron.
La atención no se ruega
Es una consecuencia natural del paso de los años que tengamos que ir aprendiendo a organizar los espacios libres que otras cosas como el trabajo, los niños o los estudios nos permiten; razón por la cual hay quien afirma que la vida es un cúmulo de prioridades y segundas opciones.
Cuando clasificamos mentalmente nuestras relaciones en prioridades u opciones lo que hacemos realmente es movernos en función del valor que le damos a unas u otras personas. Por lo tanto, abre los ojos todo lo que puedas y, si te das cuenta de que no te dan el valor que te mereces, no lo ruegues: mendigar atención es algo que sí que no se merece nadie.
Si te encuentras en esa situación en la que sientes que das el 100 por 100 de ti misma por algo que debe ser recíproco y no lo es, quizá es el momento de ver que detrás de la falta de tiempo hay excusas y poco interés. Suele ser doloroso y decepcionante, pero es más saludable a la larga solucionar ese desequilibrio que seguir manteniéndolo: al fin y al cabo la unión de dos personas es un contrato, en el cual dar es gratificante pero recibir también es necesario.
¿Cómo sé si me trata como una prioridad?
Existen algunos comportamientos claves que nos ayudan a darnos cuenta de cuando no quieren compartir aunque sea una pequeña porción de tiempo con nosotros. La motivación de muchos de ellos se basa en que te vean como una posibilidad y no como una certeza. Piensa que te mereces ser un plan prioritario y no una opción segura cuando los planes iniciales fallen.
Por ejemplo, a todos nos ha pasado tener a un amigo, una pareja o un familiar al que incluiríamos sin dudarlo dentro de nuestras prioridades pero que, en un momento dado, ha comenzado a darnos un poco de lado. Puede que algo haya pasado y lo mejor es hablarlo, pero también puede que ya lo hayas hecho y la falta de interés por mantener el contacto o conservar la relación empeore progresivamente: recuerda que quererse no tiene calendario.
Conforme vamos creciendo la vida nos va poniendo más complicada la tarea de conseguir esos huecos para los demás o incluso para aquellas actividades que tanto nos gustan, principalmente porque nos invaden otras ocupaciones que nos roban casi la totalidad del tiempo libre del que disponemos. Sin embargo, no es verdad que no lo tengamos: dicen que “querer es poder” y, en el caso de las relaciones personales, resulta una premisa muy importante.
Nadie encuentra lo que no está buscando.
¿Por qué crees que vos y yo nos encontramos?
¿Desde dónde venías acercándote?
¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras?
¿Por qué yo?
¿Por qué vos?
¿Por qué nosotros?
¿Por qué crees que no te desviaste con otro rumbo,
que no fuiste más hacia el sur,
o más al norte, o al otro lado del mar incalculable?
¿Por qué pensás que me detuve para que pudieras alcanzarme,
extender las dos ramas de tus brazos,
abarcarme con toda tu ternura como diciéndome
“ahora ya no te pasará nada malo,
nada triste, nada cruel”;
podés dejar de llorar, podés dormir con los ojos cerrados,
mansamente y, al despertar, no estarás sola…
Nunca más estarás sola.
“¿Y yo no estaré solo nunca más…?” ¿Por qué?
Porque los dos estábamos buscándonos.
Porque desde aquella lejana,
lejanísima primera vez que nos vimos,
quedó un delgado, finísimo,
invisible hilo uniéndonos…
un hilo que nada puede cortar,
un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas…
un hilo indestructible que no soltaste,
que no solté, y que al fin volvió a reunirnos
para que la historia termine su retrato,
tal vez poniendo un poco menos de tonalidad en la paleta,
o distintos colores y brillos,
pero retornando a los dos mismos protagonistas.
Vos y yo.
Regresando.
Volviendo al paraíso prometido
que salimos a buscar sin saber
que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies.
Cuando un hombre encuentra a una mujer,Regresando.
Volviendo al paraíso prometido
que salimos a buscar sin saber
que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies.
cuando una mujer encuentra a un hombre…
los dos estaban buscándose.
Nadie encuentra lo que no está buscando.
Si quiere irse, NO LO DETENGAS.
Porque quien se va sin que lo boten,
regresa sin que lo inviten . Prioriza tu dignidad y deja que se vaya. No
pienses en lo que podrá pasar, si regresa o no. Piensa en que es el
final, piensa en que es la despedida, piensa en que no volverá por más
que lo quieras y tu corazón te lo pida.
Es peor que se quede a la fuerza, porque en vez de sumar no aportará nada a tu vida estando en ella a fuerza, a nadie le gusta ser encarcelado por las decisiones de los demás, todos queremos nuestra libertad, todos queremos decidir por nosotros mismos y decidir nuestro camino.
No temas que se vaya porque puede venir algo mejor. Déjalo ir mata cualquier esperanza de tu corazón. Si algún día regresa es porque algo dejo a tu lado, porque algo hay en ti que hace extrañarte. No vayas tras sus brazos, deja que él tome sus propias decisiones, sin dejar que sea él quien decida tus decisiones. Déjalo ir porque si hubieras sido tú quien desearía la despedida te hubiera gustado que él te dejará tomar tus propias decisiones; te hubiera gustado que te dejará libre y debes pensar que si es lo mejor para él entonces también lo es para ti porque no vale la pena sacrificar tu felicidad por la de alguien más.
No te esperances en que él regresará, pero si ten la esperanza que algo nuevo y mucho mejor vendrá. Mantén la esperanza viva de que encontrarás a esa persona que estará dispuesta a amarte a pesar de todo. Esa persona que vea por ti, que busque lo mejor para ti porque te amará tanto que tus lagrimas serán las de él y tus risas él podrá sentirlas.
EL que lo dejes ir no quiere decir que estas dejando ir con él el amor porque quizá en algún momento logres enamorarte de nuevo, pero esta vez de una persona que de verdad valga la pena, de una persona que querrá estar tu lado sin importar nada.
Es peor que se quede a la fuerza, porque en vez de sumar no aportará nada a tu vida estando en ella a fuerza, a nadie le gusta ser encarcelado por las decisiones de los demás, todos queremos nuestra libertad, todos queremos decidir por nosotros mismos y decidir nuestro camino.
No temas que se vaya porque puede venir algo mejor. Déjalo ir mata cualquier esperanza de tu corazón. Si algún día regresa es porque algo dejo a tu lado, porque algo hay en ti que hace extrañarte. No vayas tras sus brazos, deja que él tome sus propias decisiones, sin dejar que sea él quien decida tus decisiones. Déjalo ir porque si hubieras sido tú quien desearía la despedida te hubiera gustado que él te dejará tomar tus propias decisiones; te hubiera gustado que te dejará libre y debes pensar que si es lo mejor para él entonces también lo es para ti porque no vale la pena sacrificar tu felicidad por la de alguien más.
No te esperances en que él regresará, pero si ten la esperanza que algo nuevo y mucho mejor vendrá. Mantén la esperanza viva de que encontrarás a esa persona que estará dispuesta a amarte a pesar de todo. Esa persona que vea por ti, que busque lo mejor para ti porque te amará tanto que tus lagrimas serán las de él y tus risas él podrá sentirlas.
EL que lo dejes ir no quiere decir que estas dejando ir con él el amor porque quizá en algún momento logres enamorarte de nuevo, pero esta vez de una persona que de verdad valga la pena, de una persona que querrá estar tu lado sin importar nada.
Amame como Soy....
Cuando tenemos una pareja erróneamente a veces queremos cambiar
algunos aspectos de esa persona sin ponernos a pensar que quizá esa
persona quiere que la queramos como ella es.Todos tenemos defectos y lo que desearíamos es que nuestra pareja nos acepte como somos, además nunca debemos cambiar nuestra esencia, por nadie, quien realmente nos amen nos querrá como tal.
Ten lo siempre en cuenta, porque es algo en lo que siempre caemos llegando a ser alguien que no somos, totalmente diferente.
El problema es que esto no acaba solucionando el problema.
No te has puesto a pensar que quizás no es la persona indicada y que de repente el deseo y el amor no es suficiente para poder sobrellevar las diferencias que ambos tienen.
Quiéreme más, quiéreme mejor
Algunas veces tenemos a nuestro alrededor personas que intentan manipularnos. Son personas tóxicas con las cuales a veces llegamos a tener afinidad y por temor a romper una relación tendemos siempre a darlo casi todo, a perder hasta nuestra esencia para que no se nos culpe de que no hemos hecho nada por la relación.
No te conformes con cualquier cosa, tú no te mereces que te quieran mal. Si tienes una baja autoestima o sufres de inseguridad, probablemente te conformes con esa persona que quiere cambiarte. Piensas que así eres feliz, que es tu culpa que la relación vaya mal. Estás muy equivocada.
¿Cómo podrá ir mejor la relación si tú no eres feliz?
Jamás podrás estar a gusto si cambias porque otra persona lo necesita. Tienes que cambiar por tu propio bien, pero no para satisfacer los deseos de otra persona que tal vez quiera manipularte.
Cuídate de todas aquellas relaciones tóxicas en las que puedas verte sumergido y que no puedes percibir con claridad porque el amor muchas veces nos ciega y creemos que hay que hacer ciertas cosas, como cambiar, para que la otra persona sepa que estemos luchando por la relación, que estamos haciendo un gran esfuerzo para que todo vaya bien.
Si tienes una pareja debe aceptarte tal cual eres y, si no lo hace, no merece la pena.
Necesito un AMante....
Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también
están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son
generalmente estas dos últimas, las que lo que realmente necesitan, ES UN
AMANTE.¡Cómo es posible : Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby…En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.
¿Y qué es durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista… de la vida. Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…
“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de enamorado con la vida”.
A veces, el primer amor no siempre llega en el orden correcto.
Hay
relaciones que acontecen en la edad madura, permitiéndonos descubrir a
personas mágicas e inesperadas en cuyos abrazos nos gusta refugiarnos,
porque huelen a hogar y sus besos saben a azúcar y fuego a la vez.
Porque el amor maduro no entiende de edad, es digno, vital y
energizante.Hemos de señalar también algo importante. No todas las personas, solo por llegar a a los 50 o los 60 años, son capaces de construir un amor maduro, consciente y feliz. Hay muchos corazones amargos que no han purgado penas, que no han sido capaces de hacer ese viaje interior donde poder perdonar, donde hacer de las vivencias pasadas senderos renovados que transitar con ilusión.
Porque la madurez personal no la trae los años ni tampoco los daños. Sino la actitud y esa sabiduría de las emociones donde no todos han adquirido su doctorado, su maestría. Te invitamos a reflexionar sobre ello.
El amor maduro, construyendo presentes perfectos
Nuestras vivencias no son un lastre. Al contrario, nadie debería ser el resultado de sus decepciones, de sus fracasos o aún menos de las heridas que otros les infringieron. Somos nuestra actitud ante todo lo experimentado, nunca un mero resultado. Por ello, el amor maduro añade al sentimiento una dosis de sabiduría para poder construir aquello que de verdad importa: presentes felices, presentes dignos y apasionados donde descubrirse el uno al otro.
Ninguno de los dos miembros renuncia a sus pasados, simplemente se aceptan, como se aceptan las pieles desnudas habitadas por algunas cicatrices, alguna arruga dejada por el tiempo en esos rostros y en esos cuerpos perfectamente imperfectos donde por supuesto, tampoco importan las décadas ni las decepciones. Solo el placer del aquí y ahora.
Sabios artesanos del amor
Los amores en la edad madura ya conocen sobradamente lo que es estar enamorado, por ello, lo que ansían en esta etapa de la vida es algo mucho más profundo a la vez que delicado. Desean intimidad, la complicidad de dos miradas que se entienden sin palabras, disfrutar de espacios comunes pero respetando a la vez la individualidad de cada uno. Ansían un vínculo fuerte y noble en el que trabajar e invertir cada día por ese pacto implícito pero presente: el amor.
Decía Erich Fromm que amar es un arte. Amar es un arte porque requiere esfuerzo, es como dar forma a una escultura o a un lienzo donde cada pincelada es esencial para conferir perspectiva, cuerpo y belleza a esa obra. El amor maduro, ese que acontece cuando ya hemos dejado la juventud, es muy capaz de trazar cada movimiento con sutil perfección porque es un buen artesano de las emociones. Porque ya no necesita demostrar nada y sabe muy bien lo que quiere.
Porque las personas auténticas construyen amores auténticos, plenos y satisfactorios. No importa pues que el primer amor no haya llegado en el orden correcto. La vida, al fin y al cabo, siempre tiene un toque maravillosamente caótico, donde no tenemos más remedio que dejarnos llevar mientras avanzamos con ilusión y con el corazón siempre encendido, siempre joven.
Nos hicieron creer en Amores que no Existen....
Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez,
generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es
accionado, ni llega en un momento determinado. Las personas crecen y
evolucionan a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más
agradable.Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que a otros les falta.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que eso es lo que funciona. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad y decisiones propias podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera del contrato, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los guapos y delgados son más amados. Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados al sufrimiento. No nos contaron que esta fórmula es un engaño, frustra a las personas y que podemos escoger otras alternativas.
¡Ah! tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto… cada uno lo va a tener que descubrir por sí mismo. Y cuando consigas amarte tal como eres, serás feliz y entonces, aparecerá el amor hacia los demás.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia, se practica a plena luz del día…
martes, 18 de abril de 2017
El lado oscuro de las sonrisas: cuántos tipos hay y por qué solo una minoría expresa felicidad
Aquellos que sonríen con frecuencia son considerados más amigables, competentes, sociables e incluso más atractivos.
Sin embargo, detrás de este gesto, hay una realidad más siniestra.
De los 19 tipos de sonrisas -reflejados en un estudio de la Universidad de San Francisco, en California, Estados Unidos- sólo 6 se ocurren cuando estamos pasando un buen momento.
El resto se produce cuando sentimos dolor, vergüenza, incomodidad, horror o cuando estamos tristes.
Una sonrisa también puede significar desprecio, enojo, incredulidad, que estamos mintiendo o que nos sentimos perdidos.
Mientras que las sonrisas genuinas existen como una recompensa en momentos en que hemos hecho algo bueno para nuestra supervivencia, las que no están vinculadas con el bienestar tienen menos que ver con cómo nos sentimos y más con lo que le queremos mostrar a los demás.
“Algunas evolucionaron para mostrar que somos cooperadores y no una amenaza, otras evolucionaron para mostrarle a los demás, sin agresión, que somos superiores en la interacción del momento”, le explica a la BBC Paula Niedenthal, psicóloga de la Universidad de Wisconsin-Madison, en EE.UU.
Muchas son un gesto amable para demostrar que estamos siguiendo las reglas, pero también pueden ser una forma efectiva de manipular a los demás o distraerlos de nuestros verdaderos sentimientos.
Con mucha frecuencia, este símbolo universal de la felicidad se usa como una máscara.
La sonrisa sentida
El neurólogo francés Duchenne de Boulogne fue uno de los primeros en tratar de decodificar esta expresión de múltiples propósitos, en el siglo XIX.
Duchenne estaba interesado en los mecanismos de las expresiones faciales y en cómo los músculos se contraen para producir una sonrisa.
Duchenne encontró en un hospital de París un sujeto ideal para sus experimentos: un hombre sin sensibilidad facial al que le podía conectar electrodos en el rostro para estudiar las reacciones musculares. WELLCOME LIBRARY
Un paciente con insensibilidad facial que por casualidad conoció en un hospital de París resultó ser un sujeto ideal para su estudio que consistía en conectar una serie de electrodos a la cara del hombre.
Así, Duchenne descubrió 60 expresiones faciales que involucraban diferentes grupos musculares. Estas expresiones quedaron plasmadas en varias fotografías.
En las más famosas, el rostro del hombre aparece contorsionado en una gran sonrisa sin dientes. Se lo ve estúpidamente feliz, con los pómulos levantados y los ojos enmarcados por numerosas arrugas.
Desde entonces, esto es lo que se conoce como una sonrisa “sentida” o “Duchenne” y está asociada con sentimientos genuinos de placer y felicidad.
Esta sonrisa es prolongada e intensa e involucra la contracción de solo dos músculos.
Pero hay una pregunta que por más de un siglo -desde Darwin hasta Freud- desconcertó a los científicos: ¿son nuestras expresiones instintivas y universales o dependen de la cultura en la que nacimos?
La sonrisa del miedo
Una de las claves se encuentra en nuestros parientes más cercanos. De hecho, aunque la sonrisa sentida nos parezca hoy día un gesto natural, algunos científicos creen que pudo haber evolucionado de una expresión con un significado muy diferente.
“Cuando los chimpancés bonobos sienten miedo, enseñan los dientes y retraen los labios para mostrar las encías”, le explica a la BBC Zanna Clay, primatóloga de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.
Es un gesto de sumisión, usado por los individuos de menor estatus para tranquilizar a los miembros dominantes del grupo.
Y aunque no tendemos a asociar la sonrisa con la sensación de temor en los seres humanos, hay indicios que muestran que la sonrisa miedosa pudo haber permanecido.
La sonrisa triste
Hoy sabemos que, tal como suponía Darwin, la sonrisa es instintiva, pero no surge sólo para expresar felicidad. La “sonrisa triste”, por ejemplo, (en la que la boca asume una forma asimétrica y el rostro tiene una expresión de tristeza profunda) es una expresión de estoicismo.
Durante décadas, se creía que este gesto habría sido aprendido, pero una investigación de 2009 de la Universidad del Estado de San Francisco descubrió evidencia de que está programado en nuestro ADN.
Tras analizar más de 4.800 fotografías de atletas que competían en los Juegos Olímpicos de Verano en Atenas, encontraron que los deportistas que que perdían en sus partidos finales tendían a producir estas sonrisas incluso si eran ciegos de nacimiento.
Moda
Y aunque pueda sorprendernos, la sonrisa genuina no siempre fue tan celebrada como ahora. En la Europa del siglo XVII, se consideraba inapropiado mostrar abiertamente las emociones: solo los pobres sonreían mostrando los dientes.
La “revolución de las sonrisas” finalmente despegó un siglo más tarde en París, impulsada por los nobles franceses que disfrutaban tanto la vida en los recientemente inaugurados cafés que volvieron a poner la sonrisa de moda, le explica a la BBC la periodista especializada en ciencia Zaria Gorvett.
Otros ejemplos de sonrisa
- Moderada: es un intento por controlar una sonrisa feliz y automática, para no dejar ver por completo la dimensión de nuestras emociones positivas.
- Avergonzada: aunque es idéntica a la anterior, es fácil distinguirlas porque la persona se sonroja o por la situación incómoda que la precede. También suele verse acompañada por una inclinación leve de la cabeza hacia abajo y hacia la izquierda.
- Calificada: es aquella que intenta suavizar una noticia poco agradable, como por ejemplo cuando la recepcionista le debe decir a una persona que estuvo esperando por media hora que la próxima cita disponible es dentro de un año. Es quizá una de las sonrisas más irritantes ya que obliga al receptor de la sonrisa a sonreír en respuesta.
- De desprecio: indica una mezcla de disgusto y resentimiento. Es muy parecida a la de verdadero placer, excepto que las comisuras de los labios se muestran más tensas.
- Maliciosa: surge cuando nos alegramos por la desgracia ajena. Por razones obvias, cuando sabemos que alguien nos está mirando tratamos de tapar la sonrisa con una expresión de enojo y lo que surge como resultado en un sonrisa rígida, típica de los villanos de las películas de terror.
- Falsa: Duchenne decía que se podía distinguir la sonrisa falsa simplemente mirando a los ojos de la persona que sonríe porque según él, los músculos de los ojos solo se contraen cuando una sonrisa es auténtica. Ahora sabemos que la mayoría de la gente puede contraer una parte del ojo de forma voluntaria. Por eso para descubrirla hay que tomar en cuenta otros factores. Por ejemplo, si se produce de forma abrupta o permanece en el rostro demasiado tiempo, o ocurre demasiado rápido después de la frase que supone acompañar.
- Coqueta: como la que exhibe la Mona Lisa. Desde hace décadas, los psicólogos consideran que la obra de Leonardo da Vinci captura un acto de seducción. La modelo sonríe radiante mientras mira a lo lejos, luego mira hacia el costado, esboza una sonrisa avergonzada y rápidamente vuelve a posar su mirada en la lejanía.
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