O
pierdes todo lo que tienes o te arriesgas a jugar un juego donde todos saldrán lastimados
y sobre todo donde tú llevas la peor
parte.
Realmente
no merece la pena, y al final descubriremos que también nos llevará a necesitar
arriesgarlo todo por terminar esa relación que está a punto de hacernos
perderlo todo. ¿Alguna vez consideraste engañar a tu pareja?
A lo mejor alegando las excusas más comunes,
el estrés, la falta de privacidad por los niños… Si estás siendo tentada, igual
debieras seguir leyendo para poder pensarlo bien y analizar si realmente merece
la pena que sigas fantaseando con ello o no… Fantaseas acerca del atractivo
entrenador del gimnasio, o de ese hombre tan atento y tan galante en tu
trabajo… se dice que casi todas las mujeres en algún momento fantasean con
tener alguna aventura extra-marital, pero sólo un número reducido de mujeres se
dejan llevar por esas fantasías, pues a la hora de la verdad, una mujer
difícilmente lleva al cabo una relación extra-marital.
Pero muchas veces el aburrimiento y la soledad
nos llevan a buscar nuevas vías de distracción y entretenimiento, entre las
cuales están los pequeños
El pensar en familias rotas, en corazones
destrozados por la traición, es algo que está a miles de distancia, lejos de
tus pensamientos. Hasta que no hemos sobrepasado los límites de la fidelidad no
nos damos cuenta de lo mucho que estamos arriesgando: Matrimonio, familia y
hogar… Al “disfrutar” de una falsa felicidad, no faltan justificaciones, aunque
sean inventadas, que “no había pasión”, “me casé muy joven”, “es como un
compañero nada más”, “me controla todo”, “me engañó primero”… Esas y mil
excusas más que tratan de convencer a cualquiera incluso a la misma mujer
infiel, pero la emoción de lo desconocido, también se convierte en temor: “¿y
si me llama cuando mi esposo este en casa?”, “¿y si alguien nos mira?”, “Tengo
que actuar como si nada está pasando…”, “No puedo dejarme ver vestida así”… Eres esposa de alguien y
madre de unos hijos que te creen lo más puro y verdadero, hiciste los votos
sagrados del matrimonio o al menos prometiste ser fiel en la relación.
Ahora
te encuentras viviendo una mentira y lloras, lloras todos los días, lloras en
el baño, en el trabajo y camino de vuelta a casa. No querías que fuera así,
pero estás en ello y no encuentras la salida, debes terminar con esto y no
sabes cómo terminar algo que ni tú misma sabes porqué o cómo empezó, sientes
vergüenza ante ti misma así como ante los demás, pues temes que adivinen en tu
rostro la traición, sientes remordimiento y culpa de pensar que cada minuto,
cada momento que pasas con tu amante, es tiempo que le robas a tu familia… Ninguna relación es perfecta y
ese mismo hombre con el que te hiciste
amante y quien parecía el perfecto amante, ahora es el hombre por quien lo has
arriesgado todo, no siendo tan diferente después de todo… también hace cosas
que te irritan y te desilusionan.
Buscaste en él unos brazos para escapar de la
rutina, de la indiferencia de tu esposo… pero te das cuenta que los suyos
también se tornan indiferentes, esos intensos encuentros con tu nuevo “amor”
también se hacen viejos y rutinarios… Ahora sí aprecias cosas de tu esposo que
antes ni siquiera notaste, quieres terminar, necesitas terminar con eso, pero
el final también puede ser desastroso. Sólo porque tú quieras terminar la
relación no quiere decir que tu amante también lo quiera y puedes verte a ti
misma, enfrentando amenazas, “si me dejas, se le digo todo a tu esposo”, “si me
dejas me quito la vida”… y te arrepientes y quisieras volver el tiempo atrás,
haber hecho las cosas diferentes… Sólo te queda tomar una decisión o terminas a
riesgo de lo que sea, o continuas en una relación a riesgo de perderlo todo.
Hay
cosas que no se pueden dejar para la posteridad, terminar con tu infidelidad es
necesario, es imperante, es tu obligación. Esa
misma fuerza y valor que sacaste para ser amante, debe salir ahora para
terminar con algo que no debió empezar, arriesgaste todo cuanto posees por
nuevas emociones, arriésgalo todo ahora para terminarlo y rescata lo que estás
a punto de perder.


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