Si te han dejado el corazón roto, si no logras
superarlo… este artículo es para ti. Una hermosa reflexión de la vida real, de
cómo superar una ruptura sentimental. Parece que sufrir una decepción amorosa
es parte de la vida.
No creo que haya una edad determinada para el
amor, la madurez no ayuda a querer más o menos a una persona. El amor es
sincero, no lo afectan las matemáticas.
Entre
las primeras cosas que se aprenden en la vida está el amor: aprendemos a
querer, a valorar, a respetar, a cuidar. El amor es un conjunto de todas esas
cosas. Es raro fallar en algo en lo que llevamos tantos años.
Tal vez en las parejas el amor falla por la
falsa idealización que nos hacemos de una persona que acabamos de conocer y nos
parece genial en la etapa del enamoramiento. Pero creo que el fondo del
problema es la parte donde se conocen, donde todo lo que piensas no coincide
con lo que realmente es. Comienzan las peleas por las diferencias y casi
siempre concluye en el terrible abandono.
Entre
estas dos etapas es donde fabricamos esas terribles ideas sobre él y sobre
nosotras mismas, es en momentos así en los que se junta el odio, el amor, el
arrepentimiento, la frustración y todas esas cosas que nos confunden. Creo que
el sufrimiento se crea a partir de todas estas cosas que atormentan nuestra
mente.
Lo
importante es la etapa en que hay que superarlo, tal vez sea peor que las
mismas peleas o desacuerdos que provocó la ruptura… esa etapa en la que durante
las frías noches recuerdas sus brazos arropándote, su voz por las mañana, su
comida favorita, algún momento en el que rieron, las infaltables peleas, su
primer beso (ese que seguramente nunca olvidarás) y una de las tantas veces que
hiciste el amor donde creías que todos los males se extinguían por un
momento.
Terrible, ¿no? Y esto sucede… por un tiempo,
porque llega EL DÍA, ese día en el que por fin te levantas de la cama y tu voz
interior te dice “¿qué estás haciendo? ¡Desperdicias tu tiempo, sal de esta
casa disfruta el día!”. Es ahí cuando lo primero que hacemos es avisarle a
alguien que estamos bien, que llegó tu momento de volver a disfrutar. Por
alguna causa que desconozco, las mujeres somos demasiado emocionales, lo que es
bello, pero el sentimiento de la tristeza lo vivimos con demasiada pasión, hay
que aceptarlo, necesitamos estar tristes por un momento.
Pero
¿la idea no es valorarse? Entiendo que lloremos, está bien: es lo normal,
acaban de romper nuestro corazón pero es ahí cuando nosotras debemos decir
“hasta aquí llegó él, y hasta aquí llegó él sufrimiento por él”, debemos
valorar nuestras lágrimas. Seamos realistas, por alguna causa que también
desconozco el hombre no sufre tanto cuando suceden las rupturas, ellos son más
fuertes, ¿y tú? Tú también lo eres, pero tienes tus tiempos; la idea es
equilibrar ese tiempo, está bien que llores pero por unos días, cuando la
situación se extiende a meses la culpa es tuya y el malvado no será él que te
dejó sino tú que no lo dejas ir.
Todos
aprendemos a querer, a valorar, a respetar y cuidar, pero lo que siempre se
deja de lado es lo más importante: EL AMOR PROPIO, debes respetarte, si tú no
lo haces nadie lo hará, valórate, eres hermosa y tienes mucho que dar no sólo a
los demás sino a ti también, y sobre todo cuídate, no sólo de los hombres con
malas intenciones hacia tu corazón sino también de todas esas personas que
quieren hacerte daño. ¡Pero qué mejor persona para entenderte que tú misma!
Dedícate tiempo, tiempo para pensar en ti, en que cosa nueva te gustaría hacer,
tiempo para comprenderte y charlar contigo misma, para conocerte y saber
que quieres, para sentarte un rato en el pasto y dejar que las sensaciones te
lleven a tu mundo.
Cuando
encuentres al hombre de tu vida, tu verdadero amor, él te cuidará, y te dará
otro primer beso, y te amará así como lo deseas, pero siempre hay que recordar
que él también desea comprensión, él también quiere que lo cuides. Un error muy
grande que cometemos las mujeres es ser emocionalmente dependientes de los
hombres, seguro que muchas veces escuchas frases como: “sin él no soy nada”,
“no puedo continuar sin él”, “él era todo para mí”. NO, ¡ESTO NO!, deberían
estar prohibidas estas frases que seguramente tú también dijiste en alguna
oportunidad.
Lo que
tenemos que entender es que, las relaciones son de a dos, es como la casita de
naipes, una carta sostiene a la otra, si se corre un poco alguna parte, se
derrumba, y mira ninguna carta está encima de la otra, sino que están apoyadas,
y es verdad una carta sola no hace la casita, pero de eso trata el juego: de
buscar en quién apoyarse, que también está apoyado en nosotras.
No
deben cuidarnos, ambos deben cuidarse, escucharse y complacerse, pero no ser
dependientes; una cosa es amor otra es obsesión. Lo que más pesa cuando te
dejan es el “cómo pudo hacerme esto” y no, no es así: si la relación no
funcionó hay que aceptar que fue por los dos. Solamente espero poder cambiar en
algo no tu forma de pensar, o al menos, en tu forma de verte: Si pasaste por la
situación inicial y aún estás en la etapa de superación hace bastante, tú estás
mal, acéptalo; es la única forma de sacarle algo bueno a esto: reconocer
el error propio, reflexionar sobre lo ocurrido y luchar para que tú estés mejor
y aprendas algo de esto.
La otra persona ya no está, está haciendo su
vida, tú también debes hacerla, y no cometas el error de pensar “tal vez se
arrepienta y vuelva”, “tal vez dentro de un tiempo volvamos a encontrarnos”,
no, no pienses en eso; vive el ahora, él se fue, no debes estar pendiente de
que vuelvas a estar con él. Hay una frase que dice “si lloras por haber perdido
el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas” creo que no hay
frase mejor para esta ocasión, recuerda se trata de encontrar tu otra carta, no
de esperar a quién se fue.
Nunca construirás nada de esa forma, y no lo
digo porque sea una profesional en el arte del abandono, tampoco tengo un
título que valide mis opiniones, sino porque he visto tantas mujeres sufrir,
tantas mujeres pasar por lo mismo, que no puedo creer cómo se pierden tantas
cosas bellas sufriendo por alguien que seguramente no volverá. Y que sí, tal
vez algún día te cruces en algún lugar, y hasta se saluden, pero ya sabes quién
es, ya sabes que pasó, disfruta de los demás, todos tenemos mucho que ofrecer.
Tal vez muchas veces pierdas las esperanzas y
digas “no quiero quedarme sola” pero no debe ser así: uno recibe lo que merece
y todos merecemos algo. Tías, amigas, hermanas, primas, amigas de amigas,
madres y hasta una misma… tantas mujeres pasaron por lo mismo y puedo
confirmar, porque lo he visto con mis propios ojos, que sí se puede, se puede
volver a sentir amor por otra persona, se puede no vivir del pasado, se puede
ser alguien mejor. Yo he pasado por estas cosas también, y lo que pude aprender
es eso, somos dos, pero cada uno se valora para sí mismo; y lo más raro de todo
esto es que estas cosas, mis errores, mis buenas acciones, lo que hoy puedo
decir que aprendí y que soy, me las reconocieron hombres a los que acudí a
contarles mis problemas.
Llegué
a pensar de que el amor no existía, de que todos eran iguales, pero hoy puedo
decir que no, no es así, ellos también desean una buena mujer, ellos también
quieren mimos, y quieren que los escuchen, no que los monologuemos como nuestra
naturaleza femenina lo hace. Lo único que quiero, es has leído hasta aquí,
supongo que es porque te llamó la atención por alguna situación que pasaste.
Quiero que pienses, detén el tiempo en tu mente, razona, fíjate quién eres, qué
es lo que quieres, y cuéntale a una amiga que lo necesite sobre esto para
razonar ambas.
Sé
fuerte, no te rindas ni desesperes, espero que tu cielo brille y alumbre tu vida
, continúa, es largo el camino


No hay comentarios.:
Publicar un comentario