Lástima , te confiaste. Creíste que porque pensé que eras el indicado, ahí me iba a quedar, arraigar. Qué pena, me creías tener segura, porque te buscaba, porque te procuraba, porque te esperaba, qué pena.
Y bien lo sabes tú y bien lo sabe el resto, que como mis abrazos no habían, que como mis defectos no vas a volver a toparte. Y pensaste, que mis palabras no iban a cambiar, que mis promesas iban a encontrar excusas para quedarse, pues, pensaste mal.
Me da pena, porque te quise, porque después de cada lluvia y de cada una de tus tormentas, siempre te esperé con un paraguas, siempre sequé tus lágrimas, tus penas. Lástima, porque creías que me quedaría adherida a tus sábanas, a tu andar… porque jurabas y firmabas en sangre que me quedaba para siempre.
Es un poco triste, decepcionante. Tenías la mente en otro lado, querías un poco de todo y te olvidaste que alguna vez me dijiste ser tu todo. Lástima hiciste que me fuera.
Lástima, querido mío. Porque cuando yo te miraba, miraba galaxias. Porque cuando yo te sentía, me quedaba llena. Porque cuando yo te amaba, lo hacía como nadie. Y qué triste, porque yo reí contigo como con nadie más, porque fui más yo cuando estuve contigo, porque cuando tú querías comer el mundo, conocer todo y acaparar todo yo estuve ahí, ofreciéndote mis bolsillos para guardar tus sueños y deseos.
Mal por ti, . Porque no te importé, porque nunca me diste más de un par de espacios en tu calendario, porque fui siempre tu segunda opción… porque a pesar de nunca haber sido demasiado tarde, a pesar de las segundas oportunidades, no te importó, no te importé.
Y ésta, es una lástima que te lastima, porque bien sabes tú que la fragancia de menta que usaba nunca te olerá igual y que cualquier par de tacones nunca le harán justicia a mi altura.
Qué mal, qué disgusto. Porque me vas a extrañar, al final del día cuando te sientas cansado, al inicio del día cuando se te antoje mi café tostado, porque me vas a extrañar cuando te pregunten por mí, cuando no sepas qué decir cuando oigas mi nombre, cuando no sepas qué sentir cuando regreses a nuestros lugares, cuando suenen esas canciones que malamente cantábamos juntos.
Lástima, mi amor. Dejaste ir el sabor de mi piel, mis pésimos chistes, mis días malos, mis berrinches, mis mil formas de tocarte y amarte. Me dejaste ir, me soltaste… abriste los dedos y me escurrí entre ellos.
SÍ, ES UNA LÁSTIMA PORQUE AUNQUE ESTÉS ACOMPAÑADO TE VAS A SENTIR BIEN SOLO Y AUNQUE TE SIENTAS LLENO SIEMPRE VAS A TENER MI AUSENCIA PRESENTE.
Lástima. Bien lo sabías, que mi nombre de tu cabeza no se iba a ir, que ibas a pensar en mí cientos de veces y que, dentro de ti, siempre ibas a desear encontrarme entre la multitud. Me dejaste y no fue por tu mala suerte, fue porque te cegaste y no quisiste verme. Me arrimaste, no procuraste, me evitaste y me empujaste a esto.
Me perdiste, por tonto. Porque no supiste ni qué, ni cómo hacerlo. Porque fui demasiado.
Yo sí te quise bien, de esos sentimientos crudos y terribles, de esos que duelen, de esos en los que sientes que las mariposas se te escapan por las llagas. Yo te veía y veía uno de esos amores de por vida, yo te veía con expectativa. Yo te quería con todos tus defectos y tú me diste por sentada.
Creíste, creíste que ahí me ibas a tener y que no me iba a atrever a dejar ir al amor de mi vida lo ves no fue asi, yo como tu tengo un futuro mejor y ese no eres tu..

No hay comentarios.:
Publicar un comentario