viernes, 17 de febrero de 2017

jueves, 16 de febrero de 2017

Quiere Reducir el Numero de Dias de tu periodo y la Cantidad.. te digo como Naturalmente puedes hacerlo

El té de frambuesa no solamente está indicado para las mujeres gestantes.La hoja de frambuesa es rica en taninos y contiene trazas de vitaminas A y C y minerales (calcio, magnesio, hierro y selenio).  Su sabor y aroma son muy agradables, convirtiéndolo en una infusión muy apetecible.
Como infusión, otros beneficios de tomar té de frambuesa son:




Disminuye los síntomas pre-menstruales y regula la menstruación.

  • Alivia los síntomas de la menopausia
  • Ayuda a la mujer a producir más leche materna
  • Ayuda a bajar los niveles de azúcar en la sangre, por lo que puede ser beneficioso para personas diabéticas
En su uso externo el té de frambuesa sirve como:
  • Para aliviar lesiones en la boca (enjuague bucal)
  • Para aliviar el dolor de garganta (gárgaras)
  • Para combatir el acné (en compresas)

¿Cuándo tomar té de hojas de frambuesa?

Por sus características el té de frambuesa sólo es recomendable en el tercer trimestre de embarazo, especialmente en las últimas 4 o 5 semanas de embarazo, ya que puede tener efectos sobre el útero. Además es recomendable que consultes con tu médico antes de tomar la infusión si has sufrido alguna complicación grave durante el embarazo.

Té de hojas de frambuesa en el postparto

Los alcaloides que contienen las hojas de frambuesas y que ayudan a preparar el útero para el parto también pueden ayudar a que éste recupere su tamaño normal después del parto, por lo que también se trata de una infusión muy recomendable para tomar tras el nacimiento del bebé.

Té de hojas de frambuesa para quedar embarazada

Algunos estudios indican, además, que las propiedades de las hojas de frambuesa pueden propiciar también la concepción. Según estos estudios, el efecto relajante que produce esta infusión en los músculos del útero puede ayudar a los embriones durante los primeros días de embarazo.

Por sus características el té de frambuesa sólo es recomendable en el tercer trimestre de embarazo, especialmente en las últimas 4 o 5 semanas de embarazo, ya que puede tener efectos sobre el útero. Además es recomendable que consultes con tu médico antes de tomar la infusión si has sufrido alguna complicación grave durante el embarazo.




Los alcaloides que contienen las hojas de frambuesas y que ayudan a preparar el útero para el parto también pueden ayudar a que éste recupere su tamaño normal después del parto, por lo que también se trata de una infusión muy recomendable para tomar tras el nacimiento del bebé.
Algunos estudios indican, además, que las propiedades de las hojas de frambuesa pueden propiciar también la concepción. Según estos estudios, el efecto relajante que produce esta infusión en los músculos del útero puede ayudar a los embriones durante los primeros días de embarazo.

Las condiciones del amor...

“Le amé sin condiciones, sin esperar nada a cambio” o mejor deberíamos decir “sin pedir nada a cambio”. ¿Es sano amar y dar sin condiciones? Pensamos muchas veces que si amamos incondicionalmente obtendremos la felicidad....



Se dice que el amor más auténtico y verdadero es el que se da libremente y sin condiciones… Pero pese a que suena muy bonito decirlo, es una utopía y algo que realmente no es tan bueno como suena.

Cuando somos buenas con alguien, esperamos ser tratadas de la misma manera. Cuando amamos a alguien, esperamos que esa persona también nos ame. Y es que, pese a lo mal que pudiera sonar, el amor con condiciones puede ser bueno.

 La vida es un una constante lucha por conseguir lo que deseamos, y muchas veces eso que deseamos se encuentra cada vez más lejos de nosotras porque hemos dado sin medida y sin condiciones. Cuando nos entregamos completamente sin esperar nada a cambio, en realidad, aunque no lo digamos, damos por sentado que todo cuanto hagamos y demos va a ser reconocido y valorado.

Nuestra felicidad constantemente se ve empañada por eso mismo, por las expectativas que tenemos de los demás, de lo que recibiremos a cambio de nuestro amor y del sacrificio que realizamos. Cuando por ejemplo nuestra pareja no parece apreciar lo mucho que hacemos por él, nos volvemos descontentas, insatisfechas y lógicamente frustradas. Siempre esperamos algo, aunque sólo sea un poco de reconocimiento por el amor que estamos entregando.

 Si no recibimos nada, ni eso, nuestra vida puede volverse frustrarte y amargada. “Le amé sin condiciones, sin esperar nada a cambio” o a lo mejor deberíamos decir “sin pedir nada a cambio”. ¿Es sano amar y dar sin condiciones? Pensamos muchas veces que si amamos incondicionalmente obtendremos la felicidad, o que amar así nos hará más valiosas para nuestra pareja. Así es como muchas veces caemos en los errores más grandes, porque damos sin esperar nada a cambio, nos entregamos sin pedir ni exigir igualdad de derechos y obligaciones.

Las mujeres que se entregan sin condiciones nunca aprenden a poner límites, y es muchas veces es la mujer misma quien le enseña a su pareja a ser más egoísta, a pensar sólo en él y a no poner atención a las necesidades de ella. Pero, ¿somos en verdad incondicionales o estamos poniendo condiciones para todo lo que hacemos o damos? Sin darnos cuenta utilizamos la frase “hago esto por ti, pero con una condición” estamos poniendo condiciones incluso a nosotras mismas, nos damos cuenta de ello cuando hablamos de nuestra autoestima, lo vemos también cuando estamos sufriendo por un amor fallido.

Consciente o inconscientemente creamos condiciones que ni siquiera nosotras mismas reconocemos, si vemos un poco dentro de nosotras mismas, nos daremos cuenta que nos gusta amar pero con el condicionante de ser amadas a cambio; buscamos razones para amar y que nos amen. “Después de todo cuanto he hecho por él, se fue” esa frase tan común que viene de una decepción amorosa sólo nos demuestra que inconscientemente pusimos una condición para dar lo que dimos, “mis hijos no se acuerdan de mí pese a todos los sacrificios que hice por ellos…” Debemos poner condiciones, es igual o parecido a poner los límites entre los derechos y obligaciones. La confianza se gana con acciones, para conseguir lo que queremos o damos debemos poner en práctica buenas acciones. 

Pero es necesario hablar, pedir, establecer las reglas necesarias en el hogar y en el trabajo. Hay que poner límites y condiciones incluso con las mejores y más queridas amistades, porque a un buen amigo se le quiere y se le aprecia, pero cuando haces algo por ese amigo, íntimamente das por hecho que estará allí cuando tú lo necesites. No es malo dejar entender que se hace todo lo que está al alcance de nuestras manos por alguien, que lo hacemos para merecer lo que queremos. Llámese amistad, amor de pareja, amor de hijos, etc., lo cierto es que necesitamos amar con condiciones.


Si realmente pudiéramos amar incondicionalmente, no existirían tantas personas sufriendo porque “él” o “ella” decidió irse. Es bien sabido que si el amor es sin condiciones lo importante es que la otra persona sea feliz, pero esto no resulta tan sencillo, pues se sufre porque se espera que a la persona a quien entregas amor te de amor, que te amé como tú le amas. 





El llanto es una expresión del alma




El llanto y el derramar lagrimas, es una expresión de dolor, de tristeza o muchas veces de enojo y rabia, A veces también lloramos de vergüenza y desesperación.


Las lágrimas además de proteger y lubricar el ojo, tienen una función o mejor dicho un lenguaje emocional. Son una expresión del alma. La relación de las glándulas lagrimales que producen las lágrimas, con las emociones es aún un terreno muy desconocido. Se sabe que a nivel neurológico existe un control denominado supranuclear o cortical, donde están involucrados la corteza cerebral y núcleos profundos que son los que generan emociones. De alguna forma desconocida hasta ahora, envían información nerviosa a la glándula lagrimal para que se contraiga y elimine el contenido acumulado.

En nuestra sociedad el llanto es visto como un signo de debilidad o inseguridad y llorar en público no está bien visto culturalmente. A las mujeres no nos gusta que los demás nos vean llorar. Queremos reservarnos esta expresión para la intimidad, pero cuando hay una reacción a un sentimiento súbito, nuestro ser nos traiciona y salen las lágrimas y el llanto sin mayor control. Una mujer puede aprender a manejar esta expresión o lenguaje de las emociones y reprimir las lágrimas y literalmente “tragarse el llanto”. Esto requiere entrenamiento para manejar sus emociones. Es sabio para una mujer, reconocer el mejor tiempo y lugar para desahogar sus emociones. Pero una mujer que es dura, no conoce el lenguaje de las lagrimas, y se pierde la tremenda bendición del llanto. No quiero decir que es agradable ver mujeres lloronas… que por todo y por cualquier cosa están llorando.

El llanto puede sanar
El llanto puede ser utilizado por algunas personas, mujeres especialmente, pero también algunos hombres, para manipular a otros. El ver llorar a alguien transmite un sentimiento de empatía, otros empiezan a llorar inmediatamente con el que llora, lo cual es bíblico “llorar con los que lloran”. Pero muchos también se ven tan influenciados por el que llora, que terminan haciendo la voluntad del que llora. ¿Quién no ha oído de las “lágrimas de cocodrilo”?

Un llanto que es producido por emociones verdaderas tiene un poder altamente sanador y liberador. Nos libera del dolor y el sufrimiento interno. Cuando este dolor no es expresado y se mantiene oculto, toma mucho más tiempo el ser sanado.

Después de una noche de llanto y lágrimas, podemos quedar dormidas profundamente como los niños y niñas, quienes después de un gran llanto duermen profundamente. El llanto es una forma de expresar lo que sentimos y sacar esas emociones de nuestra vida. Es la válvula de escape, que dice: ¡No aguanto más! Y sale de nosotros. Produciendo una sensación de libertad, descanso y sanidad interior.

Conozco de una mujer que se volvió muy famosa en su época, no por su vida desordenada, ni por lo bien que le hubiese ido en los negocios, o por haber sido hermosa, sino ser una mujer que derramó sus lágrimas, lágrimas que nacían del corazón, producto de su arrepentimiento y su confrontación. Esta mujer fue famosa porque lavó los pies de Jesús (Lucas 7:36), no con agua limpia y pura sino con sus lágrimas y sus cabellos. En un acto de sumisión, ella expresó su gratitud y su amor. Como una pecadora arrepentida hizo un acto que mostró su tierno amor para su Señor. ¿Cómo no sentir un amor tan grande para un perdón tan grande recibido? Jesús luego les aclara a los que vieron este acto “ … al que más se le perdona, más amó”.

Las lágrimas para esta mujer fueron una expresión de arrepentimiento sincero, aunque las emociones son expresadas en forma diferente según el temperamento de cada persona, el llorar es una facultad única del ser humano y casi siempre una expresión genuina del corazón.

El lavar los pies de un visitante al llegar a la casa era signo de bienvenida y honra. Por lo que esta mujer con un corazón contrito, honró a su Señor y le dio la bienvenida al Salvador de su vida. Después de esto la mujer fue liberada de su pesar, su dolor y su angustia, experimentando sanidad del corazón. Nuestras emociones son expresadas a través de nuestras lágrimas y, cuando derramamos nuestro corazón ante el Señor, experimentamos la sanidad y el perdón que necesitamos.
Llorar es visto como un signo de debilidad que desde muy chicos se nos enseñan que “¡Los hombres no lloran!”, limitando así a los varones, esta expresión de humanidad. De allí que cuando son adultos les da vergüenza a los hombres llorar, perdiéndose de una gran bendición de sanidad y restauración. La Palabra de Dios nos dice que “Jesús lloró” Juan 11:35. En una expresión espontánea, Jesús mostró su dolor.

Experimente la paz
No tenga temor de llorar, no sientas la debilidad, siente el descanso y la restauración. Humillarnos y derramar nuestro corazón delante del Señor, llenar su trono con nuestras lágrimas de arrepentimiento y de dolor, traen un refrescamiento y sanidad, un descanso y una paz que solo Jesús nos puede dar. Busca un lugar privado si no quiere ser vista cuando lloras y derrama tu corazón, donde en intimidad puedas vaciar tu corazón, tu dolor, tu frustración o tu decepción, allí sale todo dolor y todo temor. Derrama tus lágrimas como expresión de tu gratitud y tu arrepentimiento, por recibir ese amor tan grande de Jesús. El alivio vendrá y esa sensación de plenitud y descanso será renovador en su vida. Que podamos decir como el salmista “Pon mis lágrimas en tu redoma” Salmo 56:8. La redoma, era un recipiente pequeño con cierre donde se guardaban en tiempo antiguo el aceite, perfumes y ungüentos. Con ese especial cuidado Dios guardar tus lágrimas por ser la expresión y el lenguaje de tu corazón y tus emociones.

Después de una buena llorada, la sensación es algo así como una noche de lluvia sobre la vegetación, al amanecer del próximo día se respira una sensación de frescura, el olor de tierra mojada que dice: hay esperanza y vida.

En la tierra también existen ángeles, (Abuelos)



Abuelos que cuidan a sus nietos dejan huellas en su alma y corazón

 


En la tierra también existen ángeles, seres que sabemos que pase lo que pasen siempre estarán dispuestos a echarnos una mano, escucharnos, alentarnos y que por sobre todas las cosas no dejarán de amarnos. No, no estamos hablando de los padres sino de los abuelos, esos seres increíbles que representan gran parte de lo que somos, quienes terminan convirtiéndose en nuestras personas favoritas y quienes siempre nos ofrecen un lugar no solo en su corazón sino también en su hogar, en el que siempre sentimos una gran calidez. 


Los abuelos siempre se las terminan ingeniando para sacar lo mejor de nosotros. Son personas con las que podemos desahogar todas nuestras tristezas y sabemos que al final del día nos otorgarán el mejor consejo y por supuesto, un abrazo que nos dice que todo estará bien. Terminan convirtiéndose en nuestros protectores pero también en nuestros cómplices. Grandes amigos que nunca nos habrán de juzgar, que conocen a la perfección nuestro interior y aun así continúan apostando por nosotros. Son los mejores narradores de historias fantásticas y gran parte de los increíbles recuerdos que tenemos se los debemos a ellos. Creo que todos quisiéramos que fuesen eternos, por eso debemos aprovecharlos al máximo el tiempo que tenemos la dicha de tenerlos entre nosotros y demostrarles todo nuestro amor, admiración y respeto.
Los abuelos siempre son las personas que nos enseñan a tener paciencia, nos inspiran mayor confianza lo cual nos ayuda a abrirnos completamente y sacar todo lo que tenemos el interior, aquello que no nos deja dormir o lo que está dentro de nuestro corazón. Son maravillosos seres que nos ayudan a enderezar el camino y es que tienden a corregirnos de una manera especial y muy diferente a la de nuestros padres, además, nos ayudan a ser más críticos con respecto a nosotros mismos. Simplemente son los mejores seres del mundo entero.
Los abuelos también son el mejor apoyo emocional que tenemos cuando la familia atraviesa por una crisis o simplemente nuestros padres tienen muchos problemas. Son el mejor tesoro que tendremos en toda nuestra vida, siempre incondicionales a la hora de ayudarnos, siempre guardando nuestros secretos y siempre los mejores psicólogos que nos ayudan a superar lo que sea, incluso muchas veces la muerte de uno de nuestros padres o la separación de estos.
Los abuelos dejan una huella en el corazón imborrable, un sentimiento tan profundo en el corazón que con nada se compara. Nos termina compartiendo sus mejores experiencias y son las mismas que algún día compartiremos con nuestros hijos, pues aunque ellos partan, estas historias se quedan para siempre con nosotros.



Por alguna extraña razón siempre terminan viendo nuestro lado positivo, nos idolatran y tal vez de manera inconsciente o su amor, nos termina haciendo que nos esforcemos por ser mejores, tal vez solo por ello. Pues ante sus ojos todos nuestros fallos y defectos desaparecen y así como ellos lo creen, nos convencemos de que somos los mejores y ese mismo pensamiento nos termina impulsando a verdaderamente serlo. 

Así como ellos aportan mucho a nuestra vida, los nietos aportamos vitalidad a su vida, alegría, energía y muchísimo amor, se dice que somos su mayor sostén y motivación para seguir en pie. Para ellos el cuidar de sus nietos significa mucho, pues es como volver a e-descubrir el mundo pero ahora con mayor inocencia, amor incondicional y asombro. Es como volver a ser padres pero ahora la tarea principal no es educar sino consentirlos, disfrutar cada momento y llenarlos de amor.
Su amor es tan infinito que lo demuestran de una u otra forma. Este mismo se ve reflejado incluso en las más pequeñas acciones o detalles que terminan siendo para nosotros las más grandes muestras de amor que nunca recibiremos. Toda esta generosidad, ternura e incondicionalidad, termina siendo percibida por los nietos quienes no tienen más forma de reaccionar que mostrando también mucho amor hacia ellos. Y cuando tristemente estos llegan a faltar, una parte de nosotros parece morir también. No se extrañan esos detalles sino la calidez de un abrazo, las palabras, las historias, las sonrisas, la sabiduría y sobre todo el amor.  
Muchos han tenido la fortuna de ser criados por sus abuelos, entonces de todo lo que se ha mencionado han recibido el doble o el triple y son los que mejor saben de la importancia de ellos y el impacto que llegan a tener en la vida de uno. Los abuelos son el mayor reflejo de lo que es el amor puro e incondicional. Estos dejan una huella en el alma que jamás se habrá de borrar. Y toda la sabiduría adquirida gracias a ellos nos termina acompañando durante toda nuestra vida, es un escudo que nos protege y nos alienta a seguir adelante, así como ellos siempre nos ensañaron.
Si aún tienes la dicha de tener a tus abuelos con vida ¡valóralos! Cuida de ellos, visítalos, hazles compañía y no esperes a que el día de mañana la vida te los arrebate para decir ¨si hubiera…¨ o para lamentarte por el tiempo que no les dedicaste. COMPARTE con tus amigos en honor a esos ángeles que nos dan amor infinito. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Cuantos Abrazos necesitas para ser Feliz....

Un abrazo es el primer gesto con el que se recibe al ser humano. Ni bien nace, es común que se entregue el bebé a su madre para que lo coloque sobre su pecho y lo abrace. Esta simple acción hace que el niño se calme por la angustia de la separación y reciba sobre su cuerpo el símbolo del amor y protección por excelencia.

Tan importante es ese momento que no solo es privativo de las personas, sino también de los animales. 
Pero puede ir mucho más allá de calmar a un recién nacido y puede brindar aliento en situaciones difíciles. O generar una gran alegría en un momento de reencuentro o reconocimiento. Es por eso que existen tantos tipos de abrazos: de oso, que da confianza y protección; el “sándwich” formado por tres personas; el grupal, por la espalda, de corazón, entre muchos otros. 
Sin embargo, durante mucho tiempo por una cuestión cultural, por vivir apurados, por descuido o vaya a saber por qué, nos fuimos alejando de esta práctica de manera cotidiana. Y fue así que el abrazo solo quedó para los niños, los abuelos, las parejas y alguna que otra vez para los amigos, siempre y cuando se justifique.
Pero ya hace unos años, se ha comenzado a valorar este hermoso gesto de dar y recibir. Inclusive ha surgido la “abrazoterapia” que ha brindado soluciones a problemas de pareja, o ha sanado heridas de hijos y padres que han estado distanciados. O le ha dado la posibilidad de conocer lo que es dar y recibir amor a quienes nunca fueron abrazados. Porque aunque parezca inusual, hay muchas personas que nunca conocieron lo que es estar en los brazos de otros, o que otro, esté en sus brazos.
No solo es una terapia, sino que a través de investigaciones, se ha llegado a la conclusión de que el abrazo es tan importante como respirar. Ya que se necesitan 4 abrazos diarios para sobrevivir, 8 para mantenerse y 12 para ser feliz.
Para el movimiento “Free Hughs” (Abrazos Gratis) los 12 abrazos diarios son imprescindibles. Esto es lo que dice su creador Jason Hunter, un estadounidense que en el 2001, ante la muerte de su madre, salió a la calle con un cartel “Abrazos gratis”. Un muchacho se le acercó y lo abrazó tan fuerte que desde allí inició este movimiento que ha recorrido las principales ciudades del mundo: Madrid, Londres, París, Buenos Aires, Valencia…
Lo cierto es que se ha comprobado que nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestra mente se modifican con un buen abrazo.
Esto se debe a que genera autoestima; combate el estrés debido a la liberación de dopamina, serotonina y oxitocina. Además gracias a esta hormona se reduce la presión arterial y se favorece el sistema inmunológico por la creación de glóbulos blancos. Aún más, científicos de la Univesidad de Duke, de Estados Unidos, sostienen que para evitar que las neuronas se mueran por no tener contacto físico, un niño debe recibir caricias y abrazos en los primeros años de vida.
Si bien todas estas son razones más que significativas para abrazar, existe una mucho más importante: la conexión que se produce entre quienes se estrechan entre sus brazos. Porque abrazar es un acto de amor, felicidad, contención y alegría. Es sentir y Ser la Vida.

La importancia del Perdon.....

El perdón es la mayor expresión del amor...

Muchas veces en la convivencia diaria las personas se hieren, producto de dinámicas poco sanas, de hábitos distintos adquiridos en alguna etapa de la vida, de diferencias culturales, sociales o simplemente porque la naturaleza humana es compleja.
Y aunque nadie se levante pensando que le hará daño a otro, somos seres tan complejos que actuamos en base a nuestras creencias y cuando ellas chocan con las de los demás, se generan roces que pueden ser solucionados en el minuto o que se pueden ir acumulando en nuestro interior causando rabia, decepción y frustraciones.

Por ello es importante darse un tiempo para pedir perdón, para tomar distancia y con ello hacernos conscientes de todo lo que hemos hecho que pudo causarle daño a alguien o a nosotros mismos.

Pero ¿qué implica pedir perdón?Lo primero es reconocer el error y aunque suene básico, hay muchas personas que fallan en este punto, pues son poco empáticas.
Reconocer que nos hemos equivocado o actuado mal significa hacernos responsables y nos pone en intención para pedir perdón.
Por lo tanto, pedir perdón es producto de nuestra aceptación consciente y es el primer paso para recuperar la armonía. Con ello crecemos interiormente, pues dejamos en evidencia  nuestras vulnerabilidades, pero superamos nuestros temores, gracias a nuestra capacidad para amar.
Lo segundo es restituir el daño causado. Muchas veces basta con la palabra o una simple acción como dar un abrazo honesto. Pero si el daño fue mayor, debemos trabajar en ver de qué manera recuperar la confianza, el cariño o el afecto herido.



Finalmente, es importante tener en cuenta que pedir perdón no significa que siempre vamos a ser perdonados. Por lo tanto, es bueno no hacerse muchas expectativas y realizar el acto de pedir perdón lo más honestamente y a conciencia posible, pero teniendo en cuenta que cuando le pedimos perdón a otra persona, en definitiva nos estamos pidiendo perdón a nosotros mismos y entregamos humildemente ese acto al universo.