Del Amor a la costumbre…..
Con el pasar
del tiempo corremos el riesgo de dejar la puerta abierta a la monotonía y el
aburrimiento. Con el paso de los años y la convivencia constante podemos perder
la magia inicial que sentíamos y la capacidad de asombro hacia la otra persona
puede verse mermada. Por ello es importante desarrollar la capacidad de
mantener viva la llama del amor y evitar que esa relación llena de entusiasmo,
compromiso y felicidad se convierta en sólo una costumbre en donde la presencia
de nuestra pareja sea únicamente una necesidad de contar con alguien a quien
acudir en ciertos momentos. Se necesita ser muy maduro para sobrellevar un
enlace de años y hacer que se mantenga viva. “Es mucho más complejo: se debe
aprender a manejar la vida sexual y afectiva, la salud y la responsabilidad de
forma equilibrada, sin dejar que ninguno de estos aspectos lleguen a agobiar.
El secreto
para evadir la rutina es alimentar lo que sentimos cada día con pequeños o
grandes detalles que demuestren amor. Eso sí, se necesita mucha voluntad.
Te has
preguntado alguna vez:
¿Cuánta
falta me hace esta persona?, ¿por qué?,
¿Temo quedarme sola y no tener compañía?,
¿Realmente
me hace falta sentir sus abrazos, caricias, besos y su amor?
El lazo
afectivo entre dos personas se genera desde la atracción y un principio
denominado enamoramiento, que es la etapa más simpática y bonita que tiene la
pareja, en la que puede expresar con facilidad sus sentimientos. Lo difícil
llega después, poder mantenerlos constantes a lo largo del tiempo. “La
costumbre es el proceso en el cual dos personas están juntas, pero sin una
visión en común. Simplemente entienden esta unión como una especie de
acompañamiento y lo afectivo pasa a segundo plano o se llega a perder por
completo”, aclara.
Para renovar constantemente el programa de
vida diario para que no se convierta en una costumbre. “Por ejemplo, si se
juntan después del trabajo para recoger a los niños de la escuela a una hora determinada, todos los días, quizá
en alguna ocasión puedan pedirle el favor a la abuela e irse juntos y solos a
almorzar fuera de casa”.
En lugar de
cenar a las 7.00 pm todos los días con los pequeños, se les pueda dar la comida
antes y luego mandarlos a la cama para preparar una romántica cena sólo para
dos, sin descuidar a la familia.
De lo que se
trata es de ingeniar detalles que aviven el fuego de la pasión y dar
demostraciones de amor sin dejar que el matrimonio caiga en el aburrimiento y
la resignación de la costumbre.
Recuerda lo
que te enamoró de él y úsalo para afianzar la unión. Por ejemplo, si amabas la
comunicación que había, ve las formas de reformularla.
Inventa
cosas nuevas y busca los detalles. Crea tus propias herramientas para salir de
la rutina y no dejar que se apague el amor.
Ambos pueden
poner de su parte para hacer que el amor, las ganas de estar el uno con el otro
y la necesidad de recuperarse esté latente.






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