jueves, 20 de abril de 2017

TU DESTINO EN LOS OJOS DE ALGUIEN MAS...


Yo ahí en el lugar y tiempo exacto en que tú también. La sensación de fortuna inmediatamente después del cruce de miradas en el mismísimo momento. Impresionante la manera en que, sin saberlo, eliminaste toda posibilidad de pasarte por alto. Aunque hubiera querido escaparme, tus ojos todo lo atrapan. De repente no estuve seguro si lo que vi era tu cara, o el futuro, o el horizonte, o las ganas de siempre quedarme. Lo cierto es que desde ese día pienso más en ti que en mí.


Nunca tuve tan clara la sensación de dejarme llevar con plena confianza; seguramente es porque, esta vez, el río eres tú. Mientras que yo, y el caudal embravecido que me habita y por el cual nunca he podido quedarme en ningún lugar, tomamos la forma de tu cauce.
Increíble el momento en que uno reconoce su destino en los ojos de alguien más. No puedo imaginarme ningún mal final si construyo una historia basada en esa certeza. Es una inigualable combinación de sentir cómo las alas que me das, son las raíces que buscaba. Y puedo volar con ellas, pero con el mundo bien atado a mis pies.
Le decimos coincidencias, pero en realidad son planes que nosotros no hubiéramos sido capaces de idear. Sin embargo, no hay que olvidarse de que a veces somos la respuesta que Dios le da a otros, y que estuvimos destinados, desde siempre, a llegar a ese borde. Aunque hubiera querido esquivarte, tus ojos son mis orillas.
He sabido que el mejor sitio para encontrarse es otro cuerpo, uno que ames. He entendido que los lugares que no se olvidan y más se añoran, son personas. He creído que el amor dado, volverá. Y he decidido que cada paso que dé, será para acercarme a quienes me anclan a esta vida. Como tú.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario