viernes, 21 de abril de 2017

Si es cierto que Quieres Regresar, Primero tienes que Saber....

Si vuelves, necesitas saber que ya no regrese al lugar donde me dejaste, me retiré de ese banco solitario hace mucho y tu voz se ha apagado en mi mente, debes de saber que ya ha pasado mucho tiempo y debes de entender, que ya no te estoy esperando. 
Si piensas volver, debes de saber que soy diferente, que soy más fuerte y estoy mucho mejor que antes, hoy ya no soy la niña boba que se muere porque me escribas primero en la mañana. Si regresas te sorprenderás de reconocerme, pues he florecido y quizás te advierto, no me reconozcas tan rápido. 
Si piensas en retornar a mis brazos, debes saber que mantengo las cicatrices de aquella vez. Debo admitir que me dolió y me decepc

ionaste de cien mil formas y si es que está en tus planes volver, debes de saber que esta vez seré precavida, quizás de más. Mantengo moretones y cicatrices abiertas que nunca cerraron, ni curaron.

tENGO EL ALMA Y EL CORAZÓN CUBIERTO DE  CICATRICES Y NO, NO QUIERO QUE LAS CURES… SI REGRESAS… QUIERO QUE LAS BESES Y LAS ACEPTES, PUES COMO SON MÍAS, SON TUYAS.

Si piensas volver te pido, que a pesar de las tardanzas, llegues con ganas… con ganas de dedicarte a mí, de reinvertir todo ese tiempo que aquella vez no invertiste… que te restaures de ganas y que me hagas tu prioridad.
Que cuando me mires, me mires como la primera vez, no como la última. Que te olvides de mi mirada aquella última vez y empieces de cero, me invites a empezar de cero.
Debes de saber que si piensas volver, puedes tomártelo con toda la calma del mundo, puedes tardarte y tomarte varios cafés en el intermedio. Sin embargo, si piensas volver y quedarte aquí, espero que regreses sin peros, sin excusas y te quedes sin prisas, sin ganas de retirarte.
Necesitas entender, que si regresas… esta vez me reiré, no me lo tomaré tan enserio y siendo sincera no esperaré nada, pues eso lo aprendí de la vez pasada.

Te advierto, si piensas reaparecer en mi vida… espero que ésta vez no elijas antónimos ni reduzcas detalles, ni tampoco elijas miles de  formas de enamorarme y luego tirarme. Ésta vez, ven bien, quiéreme bien y hagamos esto bien.
La verdad no sé el tiempo o el lugar. Pero habrá un espacio y una hora en la que nos encontraremos, no sé el nombre de la calle, no sé si será una llamada de teléfono, pero sea cuál sea, estoy lista. No sé tú, no sé si funcione esta vez… nuestras miradas y nuestras almas nos lo dirán.

El amor que se mendiga no es amor,



El amor que se mendiga no es amor, es falta de dignidad y de respeto hacia uno mismo. Porque cuando amas a alguien, le cuidas y le evitas dolor si así lo puedes hacer, pero no lo creas. Por eso, si no te cuidas a ti de aquellos “falsos amores”, si no te evitas dolor, entonces no te estás amando.
En este sentido hacerlo es el primer paso para vivir el amor en plenitud, para no caer en la manipulación, el maltrato o la victimización. Probablemente en esa situación pensemos y sintamos que el sufrimiento es inevitable, pero eso no es cierto.
Cualquier ser humano es capaz de superarse a sí mismo, de imposibilitar que se aprovechen de sus sentimientos y de valorar cómo una relación no nos merece porque no nos ofrece dicha, gozo ni crecimiento alguno.

El duelo por amar a quien no te ama
Darse cuenta y despedirse de un amor que no nos ama y que no nos muestra atención o cariño requiere que nos respetemos nuestro tiempo de duelo, el cual requiere en sí mismo un espacio para la comprensión de lo que nos ha sucedido.
El duelo por amor necesita reflexión y superación, pues la angustia de darnos cuenta de que alguien no nos ama nos hace sentir que algo nos devora por dentro. Sentimos que ese “no amor” ha traicionado nuestros sentimientos y se ha reído de nuestra capacidad de amar.
Permitirse tiempo para enfadarse, para negar la realidad, para fantasear, para horrorizarse, para venirse abajo, para desconocer y conocer las partes que se nos han roto y las que siguen intactas, para recomponer los sentimientos encontrados, etc.
Todo esto es indispensable para amarnos, para sentirnos importantes y valorarnos. Al fin y al cabo, cuando se deja un “no amor” atrás, comienza un proceso de libertad emocional que se enmarca en el bienestar por el adiós al dolor.
La falta de interés mata el cariño
El amor se debe demostrar, no mendigar. Hacerlo es someter a nuestra capacidad de amar al peor de los verdugos: la indiferencia. La indiferencia vive del desequilibrio en una relación y se sostiene gracias a la debilidad de los cimientos.
No hay nada mejor que las muestras de desinterés continuadas para comenzar a abrir los ojos cuando nos sentíamos obligados a cerrarlos.
Entonces nos damos cuenta de que no todo “amor” es amor de verdad, que no siempre el “querer” obtiene reciprocidad y que para ser felices en pareja hace falta que ambos miembros se rían juntos, sean cómplices y buenos amantes.
Solo en ausencia de mentiras, de excusas y de desinterés puede crearse un amor que en esencia base su libertad en conductas saludables y no en sometimientos. Nos merece aquella relación que teniendo la libertad de elegir, sea cercana, se base en el aprecio, en el tiempo compartido y en los pensamientos de mutuo cariño.
Es necesario nutrir nuestra autoestima, querernos bien
Nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento. Para construir una relación de pareja feliz hay que importarse, quererse y valorarse. Es decir, debemos demostrarnos que nos queremos cada día.
Una vez que consigamos esto estaremos en disposición de no buscar a quien no nos extrañe y no muestre interés, no entregarnos al verdugo emocional de la indiferencia que nos pretende doblegar con mensajes ignorados o silencios infundados.
Da igual los amores que nos decepcionen, da igual que sintamos que estamos al lado del amor de nuestra vida o que no creamos en los amores eternos. El amor verdadero e indispensable es el amor por uno mismo y será a partir de este sentimiento que podamos separar y hacer valer lo que merecemos y lo que no merecemos.

No seas la senguda opcion de nadie....

En muchas oportunidades de la vida nos exponemos a situaciones en las cuales nos gustaría que nuestros sentimientos fuesen correspondidos por personas que quizás no nos puedan o quiera dar el lugar nos corresponde, quedando rezagados a ser una opción no prioritaria en la vida de estas personas.



Algunas veces nos es más fácil colocarnos una venda en los ojos que nos impida ver más allá de lo que nos gustaría ver, sin embargo, es necesario que nos ubiquemos en la realidad por dolorosa que ésta resulte, si nos negamos a aceptar que no estamos siendo correspondidos en la forma que nos lo merecemos o peor aún, nos conformamos con una posición secundaria que se nos quiera otorgar, probablemente nos estemos haciendo el peor de los daños.




Definitivamente no podemos obligar a nadie a que nos quiera, ni que nos ubique en su vida en la posición donde queremos estar, pero lo que sí podemos hacer es darnos nosotros mismos el lugar que merecemos, aun cuando represente alejarnos de algo o alguien apreciado por nosotros.



Mientras nosotros permitimos que nos traten como una opción secundaria, estamos alejándonos de lo que nos haría bien, estamos dándole prioridad a quien no la merece y probablemente ni siquiera le importe. Es nuestra responsabilidad cerrar los capítulos que nos lleven a abrir otros sonde tengamos el papel protagónico que merecemos.
Si nos sentimos cómodos cuando nos dan un papel de reparto o cuando solo tomamos importancia cuando las opciones prioritarias fallan, somos nosotros los que debemos tomar cartas en el asunto, situándonos ante nosotros mismos y dándonos el valor que nos corresponde.



La vida es definitivamente corta como para invertir nuestras energías y principalmente nuestro tiempo en alguien que no es capaz de ser recíprocos con nosotros. En el mar hay muchísimos peces, para empeñarnos en uno que ya tiene las posiciones importantes de su vida comprometidas, inclusive muchas veces es preferible la soledad en una pequeña pecera, que verse sometidos a desplantes, desprecios o desvalorizaciones que vienen acompañados de las segundas pociones.


Seguramente mientras hacemos muchos esfuerzos y sacrificios por subir de posición o nos conformamos con lo que alguien puede ofrecernos, estamos cerrando las puertas a conocer a alguien o darle la oportunidad a otra persona que pueda tener las ganas, las intenciones y la disposición de valorar lo que nosotros estamos dispuestos a ofrecer, lo que tenemos para entregar y darnos el lugar que nos merecemos, convenciéndonos siempre primero de que merecemos lo mejor y estamos en plena capacidad de conseguirlo y mantenerlo.

¿Qué es la vida sin amor? ¡No es nada!


 ¿Qué es la vida sin amor? ¡No es nada! dicen algunos necios. La felicidad es un estado placentero que comienza con el equilibrio propio, personal, el de uno mismo, y que se debe conseguir independientemente de los demás. ¿Hola? ¡llamando a la persona capaz e independiente que llevamos dentro! Claro está que -hay que decirlo todo-, el hecho de tener a alguien que nos quiera de forma incondicional nos proporciona gran placer. Pero no debemos dejar que sea el motivo principal de nuestra felicidad. Tenemos que tener muy presente que una pareja feliz es la suma, no fusión, de dos individuos felices.

La “media naranja”. Esa idílica concepción que propone un modelo de pareja donde sus integrantes, ebrios de ardiente pasión y recalcitrante compenetración, dejan de existir de forma independiente para formar el cítrico completo. Él ya no existe, ella tampoco. Ahora solo hay cabida para la pareja. ¡Y estamos tan felices! ¡Como en un limbo, un sueño! Un error. Muchísimas parejas, por no decir todas, cometen la absurdez de pensar que la auténtica felicidad se obtiene por estar con alguien.

Ciertamente, cuando iniciamos una relación solemos centrarnos en nuestra pareja. Queremos estar todo el tiempo con ella, conocer todo de ella y, en consecuencia, nos olvidamos de nosotros mismos. El hecho de adormecer nuestra identidad en aras de la relación implica un estancamiento personal que conduce a la asfixia, a la frustración. Para no caer en ello, para conservar nuestro “yo” dentro de la vida del “nosotros”, es necesario el espacio personal. Al formar una pareja no podemos olvidar nuestro espacio.
El hecho de que una persona necesite tiempo para estar sola, para llevar a cabo sus asuntos, no significa que no quiera a su pareja. Hemos de comprender esto y no caer en la paranoia de que el amor de nuestra vida no quiere pasar más tiempo con nosotros.
Esa paranoia es una de las principales causas por las que se rompen gran cantidad de relaciones. El hecho de interpretar esa necesidad de soledad como un distanciamiento, saca lo peor de cada persona. El enamoramiento se convierte entonces en dependencia y la dependencia en una conducta controladora, en un círculo vicioso que nos hace sentir la imperiosa necesidad de saber dónde y con quién está nuestro querido.
La solución es usar la cabeza, esa gran desconocida en el mundo de los amoríos, y comprender que cada uno tiene derecho a realizar actividades que no desea compartir con el otro. Si no lo hacemos así, siempre estaremos enzarzados en discusiones provocadas, de una parte, al sentirnos ignorados porque nuestro compañero sostenga aquellas actividades que le criticamos o, de otra, al obligarle a resignar su espacio para “demostrarnos” su amor y ello acabará, sin duda, en rencor.

jueves, 20 de abril de 2017

¿TE VAS O TE QUEDAS? ¿ME TOMAS O ME DEJAS?

Aquí mismo te hago la confesión: cuando intento escribir, tu nombre viene a mi mente al final de cada oración.
Quiero que seas tú, que sea yo, que exista un “nosotros”.
Y aunque no sepamos el porvenir, no quiero quedarme con las ganas.

Ya lo intenté, ya probé la indiferencia y la distancia.
Pero de alguien como tú, uno no escapa, tú me atrapas.
De verdad odio los abrazos, pero…
Contigo todo es tan natural. Y no quiero que me sueltes.
No sé cómo llamarle, si destino, o suerte.
De cualquier forma no quiero desaprovechar la oportunidad.
Quiero aprender a  quererte.



Porque ya se me agotaron las armas, el frío se convirtió en verano.
Y aunque lo niegue, no puedo seguir callando lo que mis ojos dicen a gritos.
Ya tengo la vida y los brazos listos.

“Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos”, diría Neruda.
“Quiero dejar de escribir de amor, y hacerlo contigo mejor”, diría yo.
Porque te quiero, te deseo, te respiro, y empiezo a creer que no intentarlo es una pérdida de tiempo.

No quiero encapsular mis ganas, y enviarlas en un cohete a Plutón.
Quiero quererte con los pies sobre la tierra, de manera honesta,
Sutil,
Suave,
Lenta,
Irresistible,
Humana.

Quiero divagar por los días sabiendo que estamos y somos.
Que en un mundo de gente cobarde, te elegí,
Que en tu soledad me viste, me sentiste, me elegiste.

La última palabra la tienes tú…






Porque no habrá mejor momento para querernos que éste…
Éste preciso momento en el cual nos encontramos,
Nos miramos,
Nos tenemos, y debemos no soltarnos.

Finalmente quiero decirte…
No me mueves el piso, me mueves el corazón.
No es como cualquier romance pasajero que olvidas dos días después.





Te quiero como para perderme un sábado,
Despertar juntos en domingo,
Y quererte el resto de la semana.
Del mes.
De la vida.

Y te quiero, con ganas, ganas de hacer las cosas bien.
No a medias,
Sin cicatrices,
Sin marcas,
Sin nada que no sea mi corazón entero.

TU DESTINO EN LOS OJOS DE ALGUIEN MAS...


Yo ahí en el lugar y tiempo exacto en que tú también. La sensación de fortuna inmediatamente después del cruce de miradas en el mismísimo momento. Impresionante la manera en que, sin saberlo, eliminaste toda posibilidad de pasarte por alto. Aunque hubiera querido escaparme, tus ojos todo lo atrapan. De repente no estuve seguro si lo que vi era tu cara, o el futuro, o el horizonte, o las ganas de siempre quedarme. Lo cierto es que desde ese día pienso más en ti que en mí.


Nunca tuve tan clara la sensación de dejarme llevar con plena confianza; seguramente es porque, esta vez, el río eres tú. Mientras que yo, y el caudal embravecido que me habita y por el cual nunca he podido quedarme en ningún lugar, tomamos la forma de tu cauce.
Increíble el momento en que uno reconoce su destino en los ojos de alguien más. No puedo imaginarme ningún mal final si construyo una historia basada en esa certeza. Es una inigualable combinación de sentir cómo las alas que me das, son las raíces que buscaba. Y puedo volar con ellas, pero con el mundo bien atado a mis pies.
Le decimos coincidencias, pero en realidad son planes que nosotros no hubiéramos sido capaces de idear. Sin embargo, no hay que olvidarse de que a veces somos la respuesta que Dios le da a otros, y que estuvimos destinados, desde siempre, a llegar a ese borde. Aunque hubiera querido esquivarte, tus ojos son mis orillas.
He sabido que el mejor sitio para encontrarse es otro cuerpo, uno que ames. He entendido que los lugares que no se olvidan y más se añoran, son personas. He creído que el amor dado, volverá. Y he decidido que cada paso que dé, será para acercarme a quienes me anclan a esta vida. Como tú.


Despues de todo quien Gano... Tu o Yo


Cuando te conocí, el miedo de abrirle a alguien mi corazón por primera vez fue enorme. Miedo a la incertidumbre, miedo a abrirme y entregarte todo eso que me conforma y que pocos conocen. Miedo de hacer una mala inversión en ti. Miedo de aparecer vulnerable. Miedo de que tal vez, un día me dejaras y llegara a mi vida el dolor. Miedo de sufrir, miedo de no poder olvidar.
Al final aposté por ti, por nosotros. Me ganó el deseo de conocerte y poco a poco logré abrirme. Te di entrada a mi vida, te entregué todo: mis sueños, mis miedos, mis historias. Te canté mis canciones favoritas y te llevé a todos esos lugares que amo. Deposité en ti mi confianza y me deje caer a tus brazos. Dije “te amo” por primera vez y por un segundo pensé que sin ti, no podría vivir. De pronto ya ni siquiera recordaba una vida previa a ti.
Cuando pienso en el pasado, no me arrepiento de haber invertido en ti, de haberme abierto contigo, de haberte dado tanto. Pues yo amé. YO AMÉ. Me permití a mí misma dar y eso es crecer, eso es ser valiente. Tú no pudiste.
Al final de todo, te agradezco por enseñarme el amor. Amar es lo más lindo que he vivido y ahora tengo más ganar de entregarme que nunca, entregarme a quien me valore y quien me dé tanto de regreso. Pues gracias porque también me enseñaste lo que ya no quiero. Yo gané.


En palabras más exactas eres lo mejor de mis días,

Quizá todavía no sabes que eres perfecto para mí,
Pero déjame explicarte lo que significas en mi vida.
En palabras más exactas eres lo mejor de mis días,
Y desde que llegaste no dejo de pensar en ti,
Que nada tenías que hacer para vivir en mis pensamientos,
Sin embargo te quedas, me abrazas y me dices que me quieres.
No hay nadie más perfecto que tú para tomar mi mano y recorrer el mundo.
Ni nada más correcto que tus labios tocando los míos en un intento de reducir nuestro espacio a cero.
Quizá no te percates que mis ojos te miran como a nadie más.
Y en su obviedad de iluminarse al verte llegar, intentan ocultarse.
Porque mi amor, tú eres mi mejor secreto, el más profundo y el que permanece en mi cotidianidad
Que me doy cuenta, todos me ven pero sólo tú me miras.
Con imperfecciones, con mis dudas absurdas y mis miles de preguntas, tomas mi mano y me dices que todo estará bien.
Ves todo aquello que realmente soy, y aun así me quieres como a nadie en el mundo.
Quizá todavía no sepas que nuestra historia es mi favorita,
Y es que nunca nadie se atrevió a escribir algo así,
Confieso que en las noches me la cuento a mí misma, como una niña con su cuento favorito,
Ese que supera a todos los libros y las películas,
Pero la diferencia es que no es ningún cuento; es real.
Nada tenías que hacer para que te esperara todas mis vidas,
En todos los universos alternos anexos a esta orbe,
En todas las estrellas y constelaciones,
Sin embargo te encontré en este mundo, en esta vida y en el mismo tiempo.
Fue así como descubrí mis virtudes contigo a mi lado
Por ejemplo: cuando me miras así… como si no hubieras conocido a alguien más como yo.
Y cuando me tomas de la mano, automáticamente me vuelvo más fuerte.
Quizá no te he dicho que de ti me gustaría tenerlo todo, pero me conformo con tu amor.
Que contigo me di el permiso de querer y de soñar despierta.
Y que nada tenías que decir para permanecer en mi corazón, sin embargo pronuncias mi nombre y te quedas.
Y me abrazas y sueñas conmigo.
Quizás no te hayas dado cuenta que en tus brazos encontré el mejor refugio.
Y cuando me envuelves con ellos ya no tengo miedo, me siento segura,
Pero quiero que te des cuenta… estando contigo no quiero ir a ningún otro lugar,
No necesito viajar tan lejos,  ni recorrer todo el planeta; si mi lugar favorito en el mundo es junto a ti.