Nunca me preocupé
demasiado de las cosas del amor, confiaba que simplemente algún día tendría la
suerte de encontrar a esa persona que todos soñamos… Y esa persona llegó.
Era un amor muy
bello lleno de llamadas, emails, postales, y muchos poemas que llenaban mi
correo… Nada me hacía falta, sólo tener su amor. Vivía por él, moriría por él.?,
Pero un día me confeso que cuando era joven por cuestiones del destino se casó
y que tenía un hogar con un pequeño de 18 meses que él no la amaba pero que el amor por su hijo era mayor, Yo era el
amor de su vida siempre lo había sido
pero que nunca imagino que yo estaría un día con él y por eso el día que lo
bese por primera vez me lo oculto, estaba perdidamente enamorada de él, mi corazón
le pertenecía al 100% asa que con muchas
dudas en mi cabeza lo acepte fueron
casi 36 meses de relación, él siempre me juro que no tenía nada con ella
y que se mantenía con ella por él bebe,
pero mi conciencia un día no pudo más, yo siempre fui una niña de casa a quien
mis padres me inculcaron buenos principios y
el pensar que yo era la responsable de que un niño se quedara sin su
padre me mataba así que decidí terminar
la relación decir adiós.
Le pedí que se olvidara de mí que quemara
todos nuestros recuerdos, mi diario en el cual le escribía todos los días, y así fue me aleje, me propuse enamorarme de nuevo, estar con alguien
que me lo sacara del corazón y lo logre, fue un chico más joven que yo, quien
me ayudo a cerrar el ciclo y terminar la relación.
Me dijo que entendía
mi situación y que él no quería que yo tuviera problemas con mi familia que algún
día su situación se arreglaría y que podríamos disfrutar nuestro amor, que él
tenía muchos compromisos pero que volvería a buscarme, que mientras tanto me
quedara tranquila, que volvería algún día a buscarme…
Hasta el día de hoy
(hace más de 8 años que se fue) nunca
más supe de él. Es como si la tierra se lo tragara, cambió sus teléfonos, y la
dirección ya no era la misma. No pasó mucho tiempo en darme cuenta que nunca me
amó. Sólo me utilizaba, y ahora que ya no tenía nada que ofrecerle, ya no le
servía…
No lo puedo olvidar, fueron muchos buenos
momentos, que me es muy difícil olvidar

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