Cuando dejas todo por seguir ese maravilloso amor, todo es
perfecto, hasta que te das cuenta que algo no está funcionando: te sientes
morir, que lo has perdido todo, hasta tus años de juventud… Pero es mejor
empezar de nuevo que seguir con alguien que no mueve un dedo para
hacer que tu vida sea mejor, es mejor romper con él que seguir sintiéndote
totalmente anulada por él.
Si esta es tu situación, puede que ya sea hora de que
comiences a tomar las riendas de tu propia vida. – “Lo hago todo por él” – Y pensar que al
conocerlo sentiste que era el amor de tu vida, que la soledad se había alejado
y te entregaste por entero a esa relación… a ese amor que hizo sacar de
dentro de ti los más dulces sentimientos, te llevó a esmerarte día a día por
darle esa calidad de amor que debe existir en cada relación, en cada pareja que
se ama y se respeta… le complaciste
los más grandes y pequeños detalles que le hicieron sentir que tenía a la mujer
perfecta, la mujer que dejó a un lado sus metas personales, sus propios sueños
e ilusiones por entregarse enteramente a él, a ese amor que ella pensó valía la
pena y le daría felicidad.
Y conforme el tiempo
va pasando y vas entregando por entero lo mejor de ti, vas sintiendo ese vacío:
esa necesidad de sentir en tu vida un poco de afecto, un poco de detalles, ese
“te quiero” que te de fuerza para continuar para seguir entregando todo ese
caudal de emociones que llevas dentro de ti, pero… finalmente aceptas con
tristeza que no todo es felicidad, porque finamente te das cuenta que no se
trata de una relación de dos, pues que solo tú te entregas y alimentas ese
sentir. Sólo tú has estado dándote por completo, pero sin recibir nada a
cambio.
¡Te cansas de dar y no recibir nada!
Y la monotonía del amar se vuelve una rutina, y se te va
apagando poco a poco ese deseo de dar y amar… y es cuando llegas a ese
punto en el que finalmente te das cuenta que no puedes seguir así, siendo sólo
tú quien da todo por la relación. Las relaciones llevan trabajo, día a día hay
que alimentar ese sentimiento de amor que al principio los unió. Hay que seguir
teniendo esos pequeños detalles que hacen que el amor florezca día a día,
y todo ha de ser recíproco: dar, amar y sentir.
“Si él no hace ningún esfuerzo por mí, ¿por qué seguir con él?”
Si esa es la
situación, si por mucho que se intente nada mejora y no hay reciprocidad… puede
que ya lo veas, es hora de abandonar y empezar de cero. No es fácil,
porque es esa persona de la que te enamoraste; pero al final
el cansancio que provoca que todo lo tengas
que colisionar tú termina por destruirte. Y la bonita historia
de amor que una vez viviste junto a él, también se destruye día a día… y no, es
mejor no seguir destruyendo lo que ya no tiene solución.
Mejor quédate con todo lo bueno,
pero hazte la idea de que es hora de hacer la maleta y alejarse.
La cuestión es: o se hunden los dos en ese sueño imposible, o lo
dejas y vuelves a tejer nuevos sueños que por lo menos traigan algo de paz a tu
vida. Empezar de nuevo siempre será difícil, pero te diré algo: el tiempo todo
se lo lleva, inclusive aquel amor cansino que estás viviendo.














